domingo, 28 de noviembre de 2010

3 ó 4 segundos

.
.
el mar era un negro manto
protector, y su oleaje
dulce letanía
.
y fui feliz
unos segundos
largos como una vida,
aquellos que van
de una ola
a la ola que inmediata
le sigue
en su mecánico y ordenado
fluir de mar
.
fui feliz
como lo fue aquella gaviota,
feliz hasta los zapatos
felices las contracturas
las ansiedades felices
y los insomnios
-también ellos-
fueron felices
.
.
sé que el futuro
será una línea
de barcos
en el horizonte
.
sé que habrá derrotas
a los puntos,
suturas,
cicatrices
y abismos que se derraman
.
habrán teléfonos heridos,
rabia en los dientes
y en las manos
dolor urgente de fin de semana
.
pero yo,
una vez,
fui feliz
frente al mar
.
.
.

4 comentarios:

Laura Caro dijo...

Que nos quiten lo " bailao".
El mar es tiene unas propiedades curativas casi mágicas.
Un abrazo.

Rocío dijo...

Ay, ay, ay. Me ha encantado este poema!
Sobretodo esta estrofa:

habrán teléfonos heridos,
rabia en los dientes
y las manos,
dolor urgente de fin de semana.

Dios, dios... me gusta mucho!

María Socorro Luis dijo...

Esos momentos, intensamente felices, pueden compensar toda una vida.

Muy hermoso. Abrazo.

Amelia Díaz dijo...

Madre mía, Eloy...me has dejado impactada. Es un poema con una fuerza tremenda.

Genial!!!

Besossssssss