viernes, 20 de enero de 2017

Ritual de lo habitual





El silencio, aquí
tiene vertientes interminables.
Sabe de la inabarcabilidad del tiempo,
su natural estima por los ciclos.


Donde muere una hoja
se alfombra el camino
y el canto de un pájaro anónimo
está pintando de ocres
los árboles en la umbría.


En el lugar en que descansa mi espalda
una suma orgánica de restos
de los días fungibles y su patrimonio
me conecta hacia el centro del planeta.


Con los ojos cerrados, ya no soy,
me acumulo, energía o corriente,
en toda dirección cambiante.

Inútil tratar de comprender el pálpito,
el misterio giratorio, la espiral
que redunda en una raíz,
un caparazón, un verso.


Contemplar la maravilla
en las ruinas o en el paso
de una nube. Subirse a ella
en un descuido del sueño
para escapar del frío y su mecánica.




lunes, 16 de enero de 2017

Repeticiones




En la espalda encorvada
en la repetición
de lo dicho y lo vivido
en el cansancio
que provoca vivir
y en el pasado
que redunda en el ahora
como el aceite en el agua.



Esas pequeñas cosas
que escuchamos
una y otra vez
como si fuera
la segunda vez.




martes, 10 de enero de 2017

Tan triste




Se puso la tarde tan triste
que tuve que alquilar un paraguas.


Resultó que los pronósticos
acertaron con codicia:
llovió en blanco y negro en la cocina,
sobre la mesa del comedor
densos nubarrones
ensayaban nuevas formas
de la inactividad.


El pasillo fue una cueva
sin salida
durante tres horas y veinte,
tiempo en el que la noche
formaba un manto
de ausencias.
 

De las paredes caían
los huecos a bocajarro
y el suelo era un vacío
ancho del desamparo.


Se puso la tarde
tan triste
y tan tarde.



lunes, 2 de enero de 2017

El estado de la cuestión





No se mueve ni la cola del pez. Los gatos
están soñando con cortinas que escapen del viento que llaga las flores.
Crecen vegetales en las vulvas de las aceras y los fotógrafos
dejan cuentas por pagar en los estantes de una ciudad abandonada.


Últimamente, entre los escombros del beso, encuentro detalles
relevantes, subtramas que balbucean su metalenguaje
desde los hangares de la palabra.


No se mueve una hoja, ni siquiera para caer
si es octubre en casi todos los establos. El péndulo
pierde su noción de ser. El gris pinta las caras de gris,
las entradas de los cines, el aliento macabro
de los que no sobrevivieron, las latas de atún gris
en la nevera que ya no es blanca
sino gris metalizado. Un cono
en una autopista, la soledad de lo inmóvil, asfalto,
las crines grises del asfalto
anulando la inocua
perspectiva del hombre común.


Pronto habrá tour operators que ofrezcan
primera línea de naufragio con extra de salvamento increíble en el último segundo,
refugiados de todo a 1 euro para selfie con riesgo.
La estupidez tiene los días contados
y son años luz. Y no pasa nada. El agua
horada los ojos del puente.


No pasa nada. Ni el ángel del final
para este silencio. Yo me defiendo del tedio
recopilando colores en cajas que recopilan colores.
Andando el camino desandado,
siguiendo el reguero de rasguños en la tierra,
interrumpiendo el trillo de las hormigas rojas.


Las vainas acuden a los bares como todas las mañanas del mundo,
No llueve pero un pájaro está a punto de colarse en una biblioteca.
Suenan canciones del revés y nadie se da cuenta.
 

Me tomo un vaso de agua de jengibre
con limón.


martes, 27 de diciembre de 2016

[No diguem res]




No diguem res.
D'aquell cel enterbolit,
d'aquell naufragi soterrat
quedem nosaltres,
personatges llunyans,
enfosquides ombres,
remor en altres vidres
que parpellegen sota la pluja.


Més enllà dels núvols
veiem les muntanyes
com llençols estesos
mirant-nos amb joia.


Hem trobat la dolça quimera
dels pactes. Hem jugat
a ser enemics que es desitgen:
la taca daurada al teu iris,
la olor de la meva suor espartana
en nits allargades com a gomes.


Oposem a la força de la inèrcia
la negació del record.
Estem sols y nus
a la vora humida on la mar
es comunica amb lo sòlid.


Som la notícia
que crema les fulles dels diaris.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Otras conjugaciones




errar de nuevo
errar mejor


desatender las voces que
doblegan puertas con su
cántico disfrazado de edad


los verbos descolocan
su posición en la frase y yo
camino por sendero ancho


desatar el instinto
con madejas de epidermis
 

desatender las razones que los justos
proponen como rectas
autovías


abrir los ojos hasta el lejos
y equivocarse al confundir
un pelícano con una grulla
un caballo desdentado
con una triste figura de árbol


darse al mundo
desnudo de prebendas
limpia la mirada que desune el tiempo


desgajarse dulce
como los gajos de una mandarina
en una perezosa
tarde de junio