lunes, 20 de febrero de 2017

El peso




La espalda abarrotada de puntos
punciones de sabor desmesurado


el tiempo que perdemos en perder el tiempo

las voces que vienen a decir
esto es una forma de hacerlo


las fotos para demostrar
que ha sido
ha pasado y estuvo.



El pasado
se enraiza en las vértebras
como las notas
en un pentagrama


estamos en el dolor
planteando la resistencia
 

tejemos la malla
con cuentos cotidianos
tendones y antirecuerdos

pero la espalda
 

la espalda pesa
como el ancho chasquido de un trueno
la masa estancada del laberinto interior
la dureza de la noche interminable.




miércoles, 15 de febrero de 2017

[Siempre el mismo cautiverio]







Siempre el mismo cautiverio:
las flores en el jardín perdiendo pétalos
batidas por el peso de la culpa.


La soledad de hoy es la de ayer:
árboles inmóviles vistos desde el ultimo autobús
la repetición del silencio cuando nieva.


Está acechando la bestia detrás de los paréntesis:
berrean los sumisos las canciones escritas
resisten al golpe y la herida los hambrientos de fe.





martes, 7 de febrero de 2017

Truco o trato




A qué sentido
redime la culpa,
el abandono o la máscara,
la noche
en la que no queremos verte?


Con qué verbos
describir y comprobar el color
y el estado de la herida?


La memoria de lo que fuimos
nos abandona a cada encuentro
como las manos han dejado de tocar
y el beso ya no es el beso.


Ya apenas
nos estamos conociendo,
perdidos en la última entrega,
yo arrastrando el carro de ruedas
que se escinden como hiedras secas,
tú, sendero incólume hacia la nada,
ya estrato o fósil de ti
en laberinto sin entrada ni salida.



Con un muro defensivo entre mis ojos
y las manchas de tu piel de iguana,
me encharco de rabia mientras tú
ensayas nuevas muecas que desertan de la vida.


Sé que llegaremos,
nebulosos y ciegos,
al confín más remoto:
una puerta cotidiana sin remite
al final del consabido y largo
bien iluminado pasillo,
las piernas arqueadas como una Pietá,
la boca abierta que come el último aire,
y yo, ya sólo y más niño,
de la mano y mirándote de frente
desde el quicio de la muerte.




jueves, 2 de febrero de 2017

[En este azar pautado]




En este azar pautado
los colores de la tarde
serpentean sobre las grises azoteas
y ponen luz a la tristeza de las tapias.


Es un lienzo el pecho de los hijos
son sus manos arquitectas patrañas
contempladas desde el final.


Pero en el almíbar de máquinas ingenuas
rebosa un poso de luz sin labios secos
y en la ciudad a veces
se puede dormir casi sin miedo
de vengadores de dientes cuarteados.


Nos dirán que la vida
era de los otros
amanecerá grave en la isla
que nos retuvo aquellos años
sin prisa ni deseo
como cuando nacimos.



lunes, 30 de enero de 2017

Día D




Las noches de domingo tienen las venas rojas.
Como las horas perdidas en juegos
saben de gerundios tristes
escapadas al lugar que romperá la linealidad
esa ida sin vuelta
al fin.


Y de telón de sombras
los viejos pupitres, las mesas y las pantallas
el camino oscuro de barro
las calles recién dispuestas al desdén
y una noche
se aparea a sus semejantes en ruedas de a 5
perfectamente equilibradas.


Por eso las noches de domingo son
como la mirada de un reo en el patio
o la foto de la planta de reciclaje 

cuando hace ya dos años que cerró.



martes, 24 de enero de 2017

Las dunas





Imagino las dunas.
Nosotros
cayendo como las hojas,
dándole vuelta a las mangas
de la risa y del daño,
las ciudades ausentes y el mar
a ambos lados.


La arena se vierte limpia
de polvo, limpia de hombres
y su plomo. Un viento
caliente ejerce el flujo
y no hay banderas, sólo
remolinos, descensos, la risa
es una estrofa que esparce
la desidia en los anaqueles.



Si fuéramos niños
- los que no se conocieron
por escasos metros de tiempo -
si lo fuéramos, haríamos
lo que estamos haciendo ahora,
raudos animales con gotas de sal
en las mejillas
bajando o subiendo alturas
como los cuatro años.


Imagino las dunas.
En el balcón de la casa
el viento crea formas y yo
imagino las dunas.