jueves, 15 de noviembre de 2018

Tinc una cabana




Tinc una cabana allà on el cel
s'esmuny de la ciutat amb ganes
d'assaborir l'olor de la terra mullada.
Ací els núvols demanen torn
a l'aparell de fulles,
els camins és fan quan el nou dia
alça els colors
i la pedra acoloreix els bancals
a cada nova llum.
Rodejada de vaixells i d'arbres
on niuen els ocells sense nom
la meua cabana té les parets
fetes de llibres
i allí dins es pot veure
ara mateix
l'última pel·lícula que va fer
mesos abans de morir
el Harry Dean Stanton.
En aquell tros de temps
vuit de passats i de futurs,
escric poemes
puge i baixe
escales que porten
a llocs quotidians
totalment desconeguts,
contemple el mètode atàvic
que tenen de créixer
les plantes d'exterior,
llance ampolles d'oxigen
amb missatges en llengües extingides
a l'aire creuat d'incerteses,
i torne al meu lloc daurat de rutines
quan els rellotges s'obliden de mi,
banyat en una aigua estranya,
amb els braços com a branques
i un clam al cor que em demana
saltar al darrer minut
d'aquesta espiral que ens degota.


martes, 6 de noviembre de 2018

Igual a nada



Acudo desnudo de prendas
a la penúltima llamada.
La habitación es un semillero de cansancio
con olores abiertos al disparo.
Planto en tu boca
mi carne arrebolada
y tu semisueño es un riff
deslabazado
en la hojablanca de mi semidía.
Arriba está la noche en desbandada
y la ducha en ángulo
de grados y gotas.
Todo es igual pero nada
debería ser lo mismo
a partir de ahora.




viernes, 26 de octubre de 2018

Fin del fin



Termino con el papel hambriento de menguantes
cansado de las comas finales y las tildes
exhausto adelante la perspectiva de los años con mi rastreo
de errores y descartes traducción o dicción transitada
por los recuerdos que cautivos se pinzan de lumbre la máscara
ardo por los sueños como una enredadera digital
encojo los tallos extiendo las hojas alquilo las flores
a lectores autoinmunes a la letrabelleza fútil
la energía de mis manos boquea entrega
años de inmolación y molares que se escinden
a pedazos tragados en mañanas de pausa
aspectos de mi origen se desintegran
ardo en números primos y mis piernas
pesan un peso excesivo en este lugar de privilegio
en la habitación contigua al dormitorio
se exhiben pernos tacos tablas llaves de metal
buscan en mí una extensión en el orden
la lógica del deshielo el paso 1 antes del paso 2
para alcanzar la plena implicación del pronombre
en la cita con el autómata encorbatado
pospongo la entrada y la ruptura
para hacer señales de comercio a mis herederos apócrifos
blando como el vientre de una vaca
planteo a la almohada un tregua de anclas
ahora soy un ser de septiembres
y preciso reordenarme para cambiar de apellidos


lunes, 22 de octubre de 2018

Dónde y cómo



Algunas noches riego las plantas de exterior y hablo con el dragón gordo mientras la luna se macera en naranjas y nubes. Le pregunto -cortesía obliga- por sus hijos pero él es un reptil medio anfibio y huye a la terraza del vecino.

La plaza es un río de árboles con bares en su ribera de siete colores distintos. Hay trabajos verticales en el edificio contiguo en el momento único fugaz en el que una mujer única y perpetua está tomando desnuda el sol.

Me registro los bolsillos para encontrar donde fueron esos sueños fugaces de antes de amanecer, y encuentro monedas mínimas, algún recibo de la gasolinera del barrio y un tornillo chato y medio bizco, pero ninguna pista que me indique cómo llegué hasta aquí.


lunes, 15 de octubre de 2018

Regreso


Por tus dedos largos amasando los días
del amor y sus inciertos caracteres
aquí estoy por tu frente alta de pájaros
rendidos al sueño de perderse
en la noche en la que la luna se sube a los trenes.

Y quien sabe qué terror de hombre digno
qué dolor humano qué hilera que golpe en lo bajo
resuene en tu estruendo y qué ángel
sin un final te mire desde el lado
de las ofrendas y vuelvas
con colores de plantas entre las flores
y la tierra fresca y las raíces
aves en tu boca de nube
por el tiempo de niñez que recuperas.


miércoles, 10 de octubre de 2018

Caballos en la noche


Hubo caballos cayendo
toda la noche
por la senda instintiva
que abrieron los ñus.
Se cortó la noche tres veces 
y supuré tierra lunar.
Las pestañas resbalaron
del techo del autobús
y dos hombres se besaban
antes del rayo.
¿Por qué cerramos todas las ventanas
si nos quedamos fuera
vestidos de intemperie?
Si agosto oprime el deseo
en sábanas de sandías
tendremos que dedicarle al baño
una insistencia mayor.
Hubo tumultos
oquedades vacías de cosas
vertebrados de doble cabeza
expuestos en museos.
Cuando bajé la persiana
nadie me miró desde fuera.



martes, 2 de octubre de 2018