jueves, 16 de marzo de 2017

Un cierto postureo




Venid          aquí   venid
venid a ignorar mi nombre
como los pájaros ignoran
la palabra vértigo
venid                     y despojad de verbos
mis rodillas necias y huecas
listas para el despiece y el caldo
para que comprenda al fin
el sentido último de la postura
el lenguaje integrado de las máscaras
en un baile que no supe bailar.



Me bastaba con ahuyentar al frío
y a los fantasmas de vientre ancho
con las manos cercanas centelleando.


Yo sólo busco en las palabras
rellenar puntos vacíos que me circundan
cuando la noche hinca su miedo
en mis tendones como una hiena.


Escribo para curarme
para ser menos mendigo
en una estación de paso.


Pero vosotros venid
y cerrad las puertas cuando leo.
No llegará mi eco
a las ciudades limítrofes
no habrá un ardor un estallido
que convoque vuestras voces biseladas.

Yo me quedo en el sendero
que bordea el río
contemplando el trajín
de pájaros
y escaladores.




viernes, 10 de marzo de 2017

egoalien


Acudo a la llamada,
bien está lo que bien se hace.


Los poetas me buscan
para que les diga
-de perfil y sin énfasis-
lo buenos que son.

Ponen el pie en el quicio
de mi puerta y yo
pierdo el turno de respuesta.


Mientras sorbo despacio la cerveza
miro de soslayo a los cuadros
que ilustran la pared.


La perorata es larga y tiene brazos,
subtramas, vericuetos, elipsis,
mitologías de todo a 1 euro,
pasadizos sin salidas.


Tendré que pedir otra cerveza.
El ego es un largo alien
y no llevo
chaleco salvavidas.


lunes, 6 de marzo de 2017

Amada repentina




Cansada del hábito de una ola,
su sucesión de varices,
del tráfico, los desgobiernos, la actitud
de los otros en los cambios de estación,

del viento cansada y de los días
en los que el sexo se acumula como una cruz
en las libretas de los niños,


cansada cuando no llueve, y cuando llueve
te aligeras del ropaje que te cubre y te nombra
a los ojos de los ciertos,


buscas, sucesivamente, con la energía
de un animal sin costumbres,
alargándote hasta tocar
mi pasado inexistente,


buscas los detalles que te ensanchen
como hacen las hojas en los caminos de otoño,
con la claridad del caracol tras la humedad,
te buscas en mí y en los contrarios
atada al faro que empuja el oleaje.



Asómate a los pájaros,
quema tus pares cuando rezan
pidiendo ayuda a los necios,
la luz te está buscando y tú
le perteneces, mi amada repentina,
poco mía y tan tuya,
irremediablemente.




martes, 28 de febrero de 2017

El sitio de mi recreo


Junto a las pequeñas botellas
de arena rubia etiquetadas
en dunas anteriores,
 

junto a la crasa que gira
en busca de la luz
como todos los seres vivos,


a la altura redimida de azoteas
y montañas, al borde mismo
de sí mismo, con los pies testigos
de ese torpe vagar discontinuo,


allí la libreta garabateada
y la música humilde de bellas folksingers
rasgando el cielo protector desde su base
con palabras que nunca llegan a mojar
como ocurre afuera
en este pedazo de intemperie.



jueves, 23 de febrero de 2017

Pálpito




Cerraremos las ventanas.
Afuera el mundo, su prisa, su estruendo,
su inasequible lamento.


Con el desencanto atado
a las patas de la mesa en la cocina
recorreremos la casa con una barra
humeante de incienso.


Bajaremos las persianas hasta el clack
como si todo pudiera quedar al otro lado,
nos acostaremos vestidos en la cama
un lunes cualquiera de este otoño
o de cualquiera de los otoños
pasados o por venir
y en la más amniótica oscuridad


nos miraremos a los ojos.



lunes, 20 de febrero de 2017

El peso




La espalda abarrotada de puntos
punciones de sabor desmesurado


el tiempo que perdemos en perder el tiempo

las voces que vienen a decir
esto es una forma de hacerlo


las fotos para demostrar
que ha sido
ha pasado y estuvo.



El pasado
se enraiza en las vértebras
como las notas
en un pentagrama


estamos en el dolor
planteando la resistencia
 

tejemos la malla
con cuentos cotidianos
tendones y antirecuerdos

pero la espalda
 

la espalda pesa
como el ancho chasquido de un trueno
la masa estancada del laberinto interior
la dureza de la noche interminable.




miércoles, 15 de febrero de 2017

[Siempre el mismo cautiverio]







Siempre el mismo cautiverio:
las flores en el jardín perdiendo pétalos
batidas por el peso de la culpa.


La soledad de hoy es la de ayer:
árboles inmóviles vistos desde el ultimo autobús
la repetición del silencio cuando nieva.


Está acechando la bestia detrás de los paréntesis:
berrean los sumisos las canciones escritas
resisten al golpe y la herida los hambrientos de fe.