domingo, 13 de marzo de 2011

Duermevela

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Son estas nubes dislocadas las que presienten el verano
y otorgan a la tarde una inútil textura de oprobio
en este cansancio de autobús y domingo,
de rectísima autovía
cansancio, de palmeras secas y pánico nuclear.

Es este gris lunar el que amenaza la armonía de los árboles
e incrusta en mis córneas dosis justas de venenosa ceguera
como un noticiario con dramáticas imágenes de terremoto y tsunami.

Este sol que irradia su luz de estaño
por las terrazas de las mansiones
que cuelgan su soberbia en esa montaña que ya no es,
tiene una luz sucia como asco en las muecas.

No me gustan las torres eléctricas en los paisajes serviles de extrarradio.
Una lluvia universal, quiero, un diluvio
particular en mi azotea ¿dónde estabas
cuando te llamaba?

Los almendros rosados son un sueño vencido por un ejército de adosados,
colonos en la tierra prometida
del viento en los andenes, con lobos zurdos
y dientes metálicos de mecánica perfecta.

Ya no duermo en los viajes ni sueño
en las noches cortas de estúpidos martillos.
Tendré que adelantar las vacaciones de persona y realismo,
encargar las máscaras más fieles
de sonrisa claveteada y finísimo sarcasmo
y tomar las pastillas verdes, dos veces,
las rosadas, tres, las amarillas...


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7 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

"¿dónde estabas
cuando te llamaba?"
Magníficamente centrado, la "flor" de la inquietud que tanto y tanto "frío" y "desapego" (desplegado por todo el resto del poema con ese verbo que particularmente me atrae), provoca...justo la "duermevela".
Me ha encantado, Eloy.
saludos

Amelia Díaz dijo...

Genial, Eloy.
Demasiados adosados y pocos almendros en flor.
Demasiada desgracia y tristeza.
Pero dejemos las pastillas... Mejor, mucho mejor la poesía.

Por cierto, ¿La Coma?

Besos enormes!!! (y con menos virus)

Cita dijo...

Los días como hoy, de lluvia y aire fuerte, son mis preferidos. Pero está claro que el recuerdo que ahora me estan trayendo es el de terremotos y tsumanis. A lo mejor cambia mi parecer a partir de ahora....
Besos
Cita

Meri Pas Blanquer dijo...

Los almendros son supervivientes de estallidos nucleares y amores a la intemperie.

Me ha encantado.

maravillas dijo...

¡Bárbaro, Eloy! ¡Qué gran poema! Has poetizado todo el desamparo que nos trae el día a día servido en la bandeja de la violencia sobre la que descansa el café con sal del desayuno.
Un abrazo

Rocío dijo...

Auu, duele de bonito que es...

Raúl dijo...

Hermosa, Eloy. Muy hermosa.
Y gracias por tus visitas y tus halagos, paisano.