miércoles, 8 de septiembre de 2010

Carta sin despedida, de Angel González.

A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido hermano y parigual en la desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible y por lejano.
Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.

Angel González

3 comentarios:

Mayde Molina dijo...

¡Qué preciosidad!
Yo no lo conocía, gracias por traerlo hoy a tus horas de guardia, Eloy
un beso y feliz día

Begoña Leonardo dijo...

Ángel González es un gran maestro, fruto de inspiración constante. Me emociona leerlo siempre, y descubrir que tenemos los dos este gusto, me acompaña.

Fuerte abrazo.

Sara Royo dijo...

Aiiiiinnnssssssss.......