viernes, 6 de mayo de 2016

Amplias perspectivas a que aferrarse




Sobre mí, nubes complejas,
cambiantes formas del blanco,
leve armonía existiendo
desde antes de no quererte.


Aviones, a diferentes alturas,
abiertos bisturíes del amor,
intercambiadores de gente
cumplen sus funciones ovaladas
como las aves migran cada invierno.


Pero no hay pájaros. Oigo
sus rítmicos graznidos,
su viento indemne. Veo
llameantes espadas a un metro de mí.
 

Mis ojos se diluyen. Ahora soy
un raro ejemplar de raza asiática.
Pálido y con el pelo encrespado
reviso el cielo como si me fuera
en ello nada más que un momento
de los muchos instantes que dan
sentido a esta tarde de domingo abril.