miércoles, 1 de junio de 2011

Jacaranda.





Mimosifolia mujer, suspiro y llanto,
quebranto de luz en las ciudades
¿cómo abrazar tu talle subtropical,
tu angustia de navaja y surtidor,
esa velada belleza esparcida entre las ramblas?

¿dónde restañar esa calidad de labio
-palisandro rugoso reluciendo en avenidas-
cuando la corneja triste se posa en tus augurios?

En tus ojos guaraníes hay un enigma de siglos
de orgullo de una savia inconquistable,
madera de devota ignición entre mis manos.

Yo me declaro insurgente admirador
de tu caducifolio lenguaje,
ese púrpura rebelde con que me alfombras octubre
y me arrebatas en mayo.
.

.


8 comentarios:

maravillas dijo...

Mis admirados respetos, Poeta ¡Sublime esta Jacarandá!
Un abrazo

Sofía Serra Giráldez dijo...

Sembraremos un jardín con tu jacaranda mujer y mi jacaranda árbol, y así, reharemos la leyenda con final feliz, ¿te parece?...:)
Uff, me ha impresionado encontrar ambos, esa preciosísima, y muy difícil fotografía, y este subtropical poema lleno de la más grande épica, tal vez la única que nos hace felices.
Me ha encantado esta entrada, me ha dado un vuelco el corazón al encontrarla, quería dejártelo dicho.
Un beso

María Socorro Luis dijo...

Como a Sofía me ha impresionado y emocionado tu poema.

El jacarandá, mi árbol favorito. Bajo su copa, allá en Buenos Aires, jugaron mis hijos de chicos, Con sus flores celestes, espuma-papeldeseda, llenaban sus camiones de juguete, y mi niña hacia collares...

Tengo relatos y poemas, alguno en el blog, Además su nombre guaraní me cautiva - también son mis indios favoritos -

Ya ves porqué te doy las gracias y te dejo un abrazo muy fuerte.

* "Al este y al oeste
llueve y lloverá
una flor y otra flor celeste
el jacarandá".

* (de una canción infantil argentina

Charcos dijo...

Me he perdido en esa foto que parece te abraza y el poema es enigmáticamente bello

besicosss

Susana Corullón dijo...

Me uno a tus admiradoras, también me ha gustado mucho tu poema.

Amelia Díaz dijo...

Eloy, estos días llego a casa no se sabe cómo, porque voy mirando las flores violetas que nos invaden y nos llenan de color las mañanas.
El color y el nombre de esos árboles, son ya en sí, un poema visual, pero tú has sabido crear uno MAGNÍFICO y con un cierre espectacular.

Besos, compañero asofaciado!!!

Leonel Licea dijo...

Llevaba días ausente Eloy, y llego aquí y me encuentro con este poema que merece aplausos.
Me encantó.
Un abrazo.
Leo

rubén lapuente dijo...

Me gusta tanto este árbol, pero no aguanta las heladas y me apena no verle crecer todos los días.Me decanté por el árbol de Jupiter menos bello pero con sangre helada.Hermosa tu poesía y esa niña con ramas.
Un abrazo