martes, 24 de mayo de 2016

Terapia manual




Ella hunde su dedo
vestido de látex
en mi boca vacía de duda.
Busca el punto
en el que se diluya el tiempo
y el sueño sea una espiral.


Suena una música
que exige una respuesta,
de fondo un ascensor
reparte viajeros infelices
a puertas que llevan su nombre
expuesto como trofeo de caza.


En plano horizontal
espero a que mi cuerpo sea
abatido por las circunstancias
y mientras las sinapsis
secundan la arquitectura del abrazo
yo me dejo conectar
ingrávido y receptivo
hasta la próxima parada.