martes, 12 de febrero de 2013

Última Planta




El pasillo pintado de rosa
como habitación infantil
suplica a los ojos que le miran
una cruel hipocresía.

Es la planta tercera.
La última.

¿Qué hay más allá?
Más arriba
un golpeo de pájaros mudos

¿Es la letra ch una letra?
¿O un abandono de datos 

y siluetas?
Un ven(ir) hacia la nada
la exhausta canción de un viernes oxidado
desde el NO ser
donde el NO anclar las sienes en un momento lúcido.

El pasillo pintado de rosa no tiene manchas
junto al interruptor
si se repinta cada final de mes
cada noche atada a tu sentencia.

Firmo
la penúltima estadía de barras en cama
¿Son flores de plástico?

El pastel de cumpleaños
¿tiene una línea de glucosa en sus vértebras?

Las gotas que nos emigran
¿no son simétricas?
Su pálida dulzura
su cortante esgrima
nos distancia como puertos suspensivos
en planetas espaciados
a años luz de los años
enmohecidos
del pasado que giró sus páginas
hacia el borrado comercial.

Desasosiego.

Fuentes que desisten
su lento fluir de agua.
Girasoles que abren
la noche enquistada
a jirones
como lazadas hirsutas
edades sin ojivas
ni rápida energía que las cubra.

Soy un jinete sin alas
en el ámbar gris de tu demencia.



1 comentario:

Roberto Esmoris Lara dijo...

Todo eso y mucho más Ya no alas sino garras frente al prolijo maquillaje de la muerte
Pero venceremos, hermano Venceremos y serán "ellos" los que se arrojarán por las ventanas Los hemos desalojado del corazón
Abrazo enorme, compañero