miércoles, 30 de junio de 2010

cierto desconcierto


ojos planos, mirada repentina
a las seis, o algo menos, es la aurora
que se extiende inefable
más allá de su aleluya

desayuno silente, legañoso, encorsetado,
las galletas podrían ser de plástico, y yo
un autómata erotómano sin esposa,
un ángulo recto en el reloj despertador

nula imaginación al mediodía
a las doce o'clock cara de pasmo
melancólica inclinación de cuello y testa
sin el turbio espesor de lo que intuye

veraniegamente aletargado me descubre
la ineludible cita con la bagatela
de anónimas viandas sumamente necesarias
para mover el recipiente que me llevará hasta tí

no, no es ahora cuando la noche aparece,
siete versos más abajo, o tal vez más,
o menos, la tarde discurre como discurre una tarde
con la misma dulzura pero con el levísimo
vapor de ceniza que exuda la alegría
de la belleza en los hombros de las mujeres-nube

y así llegamos al fatal destino
la luna miraquelinda y vanidosa
como una llamada a la más brutal tristeza
la de no dormir con quien tú quieres
o dormir insomnio, o dormir desierto

son las doce, el sueño
se ríe de mí

ella duerme
tan lejana


4 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

No se me escapa ese miraquelinda colado entre los versos de un poema que teha quedado bordado.
Hoy, aunque de forma muy diferente, nuestros poemas recorren caminos similares: ella.

Mayde Molina dijo...

Es un poema precioso Eloy... hay tantos versos en él que me gustan que no sé decirte cual me gusta más.
Uno puede imaginarse esa alegría vapor ceniza exudando de los hombros de la mujer-nube y la luna "miraquelinda" y el dormir sin dormir y el dormir desierto...
Todo un conjunto de versos lindísimo!!

Begoña Leonardo dijo...

Imágenes que derrochan realidad, algo fatalistas pero con gran lirismo. Felicidades.
Cariñitos

María Socorro Luis dijo...

Me gusta mucho . Bellamente expresado ese cierto desconcierto, tan real a veces, original arquitectura y un final magnífico. Enhorabuena.

Muxus. Soco