jueves, 24 de junio de 2010

Pez Globo.

El Pez Globo nos saluda desde su atalaya,
mira de reojo nuestras armas, secándose al sol
y remoja sus espinas en las cálidas aguas.

No nos gusta verlo nadar, tan ajeno
a la belleza de las estaciones y los pinos.

Puede que tengamos que alargar el paso,
dejar atrás las abisales simas de los días impares
y recorrer ese sendero que orillando la playa
nos alcanza abrazados entre algas y mareas.

1 comentario:

Mayde Molina dijo...

Puede que tenga que ser así... caminar abrazándose, orillando algas y mareas y obviando a cada pez globo espinoso que se presente...
Un beso, feliz día :)