viernes, 2 de marzo de 2012

Tiempos de Poesía en Vila-Real









 Marcelo Díaz


Lo peor de la noche es su cuerpo sin luz,
el montón sin tacto que se hace su alma,
cuando quiero tocarla con mis ojos.

Cercano el miedo, huida su camisa,
la nada debe ser su madre inhabitable,
un cuerpo sin palomas, solar de alimañas.
El aroma solo del aire desconocido.

Y en su bolsa de magia inesperada,
que ama la voz impronunciada,
me adentro a recoger mi sueño y mi tamaño.

Marcelo Díaz




 Amelia Díaz Benlliure


No llegarán las tardes
a contar su secreto azul.
Las sombras bailan entre naranjos.
Un roedor no cesa de hacer girar el mundo
y aún no ha acabado el día.

Esa manera de cerrar los párpados
descubre la derrota de las luciérnagas
y espero
a que, en una de esas vueltas,
el sol recuerde que no vale la pena
tanta diferencia horaria.

(Las tardes)


Amelia Díaz Benlliure


 Pedro Gómez


CON OJOS DE PEZ MUERTO

Con ojos de pez muerto, de mirada
vacía, perdida y seca, se adornan,
rostros de ceniza y cal, absortos,
sin espanto ni emoción, pegados uno tras otro
a los cristales del escaparate colectivo.

Son uno, mil, diez mil, y no dicen nada.

Solo miran sin mirar los mismos maniquíes
que entran y salen cada día.
Adornos de cartón piedra, 
realidades simuladas,
posturas inermes y frías
marcando modos y rimas,
ordenando sin palabras.

Miran, sin poderla tocar, tras los cristales
la falsa vida iluminada. La suya,
falsa también es oscura, anodina y parda.

Son uno, mil, diez mil, y no dicen nada
porque no saben, porque no pueden,
porque no respiran, porque no aman.
Bocas de algodón articulando silencios, lenguas trabadas,
gestos vagos, de plomo, de manos blandas.
Permanecer sin más, ni decir, ni hacer, ni objetar.

Son uno, mil, diez mil, cansados de tanta rutina.
Y no dicen nada.



Pedro Gómez


 María Luisa Piña Lladó



PESADILLA


Madre...
Abrazadme..

Un sueño vino a visitarme.
De madrugada.
Forzaron la puerta.

Argentina, Damasco, Palestina, España...
Unos enmascarados con pasamontañas
les arrastraron
al centro de la nada
del exterminio;
los cuerpos efímeros se desintegraron
pero restos de sus versos
yacieron en las cenizas
de un volcán humano.

Versos que son palabras en el viento
y florecen en cada primavera
en cada ser universal
que se atreve a pasar
el umbral,
la aduana,
la frontera
de la libertad
con su lectura
por los siglos de los siglos.

Y ahora madre, abrazadme que tengo miedo,
veo sus linternas
y escucho el ladrido de sus perros furiosos.

Amén.



María Luisa Piña Lladó




Eloy Sánchez Guallart


PROPOSICIONES

Intentemos el amor.
Frente a la molicie
transparente,
inútil
de un verso,
el beso,
todo luz,
detalle ovalado
en el erial del mundo.

Provoquemos el acto,
una fugaz rebeldía,
las manos
que encienden
e incendian
el páramo ciego.
Un suspiro voraz
se atrinchera
ante el conformismo.

Intentemos el amor.
Conjuguemos el verbo
de los cuerpos.
Arrasemos la belleza
hasta agotarla,
libres ya de la culpa
que sustenta
la carnal teoría
del pretexto.



Eloy Sánchez Guallart










1 comentario:

Amando Carabias María dijo...

Realmente magnífico resumen de una buena jornada. Las fotos no lo desmienten, al contrario. La selección de poemas exquisita.