jueves, 3 de noviembre de 2011

Lenguajes

Puede que tuviera que afinar los sentidos
ante sus frases tan bien construidas.
Posiblemente mi silencio azuzó el lenguaje
de sus textos gramaticalmente impecables:
los sustantivos,
tan bien ilustrados,
las oraciones,
subordinadas con sus verbos
en la adecuada persona
puliendo los detalles
de este ingenuo desamor.
Sus tesis impolutas
ante mi incapaz
huida hacia ningún
lugar finalmente aceptable.
El arrojo en la intemperie,
un instante de lujuria
infantil en el sollozo
fatalmente entendido.
Los lugares comunes
que no quieren serlo.
Tal vez el temor
de ser el primero
en fundirse
como pan en el abrazo
que dejó un tiempo dudoso
y una única verdad,
la suya,
la mía.
Los textos interpretables
desde los lazos fungibles
con que nos han codiciado.

Puede que las horas se alíen
con mi temporal deshielo
y ardan constelaciones
que remuevan
los bordes de la sombra.
Llevarán un delirio las noches
adosado a mi segura compraventa.
Y en su armario, fielmente adaptado
a la múltiple función del desaliño,
habrá un lugar para mis ropas,
eso lo sé, lo llevo en los asientos
del circo que recorre las ciudades
que dibuja con líneas en el atlas
enciclopédico de mi coraza palpable.

Me desvisto del lenguaje superfluo.
Me desnudo ante su verbo,
esencial sintagma que me vive.


...


4 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

Eso quiero yo, :)

Contradictorio en su misma esencia y final, como todo lo humano, como todos los humanos.
Tú más desnudo que nunca, aunque parezca lo contrario.
Un beso, camaleón, ;)

(por caso dudas, llamo camaleón a todo lo que me resulta entrañable)

jojoaquin dijo...

en mi opinión este texto posee una claridad magnífica. Saludos

Isabel Expósito dijo...

Llegué a tus Lágrimas en la Lluvia a través de un blog amigo y creo que me voy a quedar entre tus versos por un largo rato. A pesar de que yo soy amante pasional de los poemas breves pero intensos, me gusta mucho la forma en que, a través de tu poesía, narras historias que uno, como lector, adivina detrás de las imágenes, la música, las brumas de los versos. Volveré por aquí. Quedas invitado a mis casas:
palabrasenbitacora.blogspot y brevísimoslatidos.blogspot.com
Un abrazo

Ramón Ataz dijo...

Un gran poema, Eloy.

Abrazos.