lunes, 7 de noviembre de 2011

2'38 a.m.


Tengo mi hebra dormida

en una boca de pantera
augusta en su linaje cotidiano
de selvática avaricia.

Vierto un caudal remoto
-río blanco de lava inerte,
juego sin reglas ni artificio-
en mi torvo perfil de desertor.

Abandono las hélices indemne
escribo con manchas en mi ombligo
palabras de abandono que publico
sin prisa, más tarde, en este lugar.

2 comentarios:

Isabel Expósito dijo...

¿Un poema insomne? Sin reglas, ni artificios: así somos en medio de la noche, donde nos atrevemos a desertar de todo, donde somos capaces de ser los más perfectos traidores, por no tener causa. Después, uno regresa de esos viajes hacia uno mismo, y lo escribe para que una poeta amiga lo entienda a su manera. Nos vemos un día de estos en otro de tus poemas. Un abrazo

Ramón Ataz dijo...

Creo que la madrugada nos hace auténticos, nos quitamos de encima la ropa y el resto de las cosas que nos oculta durante el día. Me gustó el poema, ELoy.

Abrazos.