jueves, 28 de abril de 2011

Simple elogio de lo simple.



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Era una tarde dócil, el mundo
aún no era un reclamo
un paisaje para el despliegue de los cuerpos



Me acostumbro al placer de las cosas simples
contemplar el desvaído vaivén
de las olas
ver mi reflejo en la ventana
mirar las nubes
crecer
abrazar un árbol
pisar
la tierrra, que un día nos reclama
caminar
senderos, y asombrarse ante el destello
un estallido de color que nos enlaza
cosas tan simples como el vértigo
en el rubor y el labio.


Era una tarde de nubes indomables, y tú

reías como nunca
reías como antes.

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5 comentarios:

Cita dijo...

La mezcla de la belleza de las cosas simples y los buenos recuerdos puede crear ambientes de ensueño...
Precioso, Eloy, hoy no te bombardeo.
Besos
Cita

María Socorro Luis dijo...

La poesía está también en las cosas sencillas, pequeñas, cotidianas, que tantas veces miramos sin ver.

Muy hermoso, Eloy. Abrazos.

Perfecto dijo...

A veces lo cotidiano nos lleva hacia donde se encuentra lo extraordinario.
Un poema muy sugerente y bello.

Un abrazo.

Leonel Licea dijo...

Versos que crecen desde la sencillez, y llegan como música indomable a quien lo lee.
Enhorabuena, Eloy. Un abrazo.
Leo

trovador errante dijo...

Eloy!

Todo lo simple y básico, la aceptación del momento...son tan buenos per se, que no necesitan ni elogiarlos...pero el tuyo te ha salido igual que un elogio silencioso, bello y simple.

Un abrazo,
Kike