jueves, 21 de abril de 2011

Senderismo emocional.

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Debo regresar al sendero
que desbroza la soledad de los pinos,
retomar la caricia
de la tierra preñada de lluvia,
caminar y ser un hombre
anónimo, un hombre vegetal
que amanece cresteando cimas
con la altura fusiforme
de un mar entre los ojos.

Este cielo de fragua mineral,
rabioso azul trae a la tarde
una calma insólita,
una paz acurrucada, senda y vida,
un ardid de infantil travesura
a mi seco trotar de entresemana.

Santificaré el Domingo
entre botas y raíces,
abrazaré a los árboles
sin haberlos conocido
y vestiré a las piedras de sudor y grama.

Me dejará el Sol una pátina
de alegre desmesura, un barniz
de piel nueva entre las sienes
y guardaré este día, aún no vivido,
en el tercer estante intercostal
junto al pánico vil, la soledad
no compartida y el dolor
que un día, llegará para quedarse.


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5 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

En esta tarde de Jueves Santo, después de ver una procesión pasada por agua, visitarte y encontrar este poema terrenal y divino, me hace sentir que sí que estos sentimientos vienen para quedarse. Muchas gracias

Cita dijo...

No sé muy bien si tu narrador quiere regresar a los orígenes o enfrentarse a nuevas fases de la vida. Creo que ambas cosas.
Somos materia... no lo olvides.
Besos
Cita

Leonel Licea dijo...

El sendero lo recorres, Eloy, y la emoción se palpa, desmedida, como el dolor cuando llega para quedarse. El final es muy certero.
Un abrazo.
Leo

TORO SALVAJE dijo...

El poema es muy bueno.
Buen sendero el de tus versos.

Saludos.

ruben lapuente dijo...

Mientras sientas como lo reflejas en el poema ese dolor casi será una caricia.Vivir tanto para que la muerte sea un trámite!
Un abrazo