lunes, 17 de diciembre de 2012

La mujer del abrigo rojo






La mujer del abrigo rojo enjambre
la mujer de hambre desbocada que lleva lluvia en las manos
y cubre su cuerpo de sueños si el amor la roza.
La mujer que moja mis volcanes tibios
y ajusta el marco de mis hombros
con un golpe quimérico
la mujer azafrán clandestino lumbre de mujer
con su abrigo geranios cruzando avenidas
por la línea infinitésima de sus tráqueas
reclama su cuota oficial de girasoles
y es tan fácil
creerse un dios pequeño cuando hueles
sus ropas cuando aspiras 
a dormir en su cuello vagabundo
cuando dices su nombre tantas veces al día
como dices icono capicúa ajedrecista.
La mujer del abrigo rojo inaugura sin saberlo
la luz en mis ojos asimétricos
en mis ojos persianas cuando miran
su silueta recortarse
sobre el fondo de un jardín decimonónico








miércoles, 12 de diciembre de 2012

Herida




está cayendo una herida

los ojos la presienten


una herida está cayendo en dolor hacia las calles desolladas
hacia el lodo diluido
…………………….. y la oímos
rebosar su sangre
aullar su elipsis sin sonido

está
….cayendo
…………. una
……………… herida

como cae el tiempo sobre las cosas y las hace inservibles
como el frío esqueleto en la madera

una
herida
está
c
a
y
e
n
d
o


y hay que saturar su muerte con zumo  de diciembre
vestir los apósitos con tarros de verbena
por la noche dos veces antes de volver a 
……………….c
……………….a
……………….e
……………….r



lunes, 10 de diciembre de 2012

Recortable



Tengo la fortuna dormida en un estanque
donde mi rostro es una torva silueta en retirada.
Los virus el frío ..bucles  en  bucles la nieve que no quema
………………………
Un frasco desorden entre la luz y el pan
estúpidamente humano
mueve los pasos sin luna hasta el acorde.

En la altura aterida de estrellas
veo pasar las sienes del cansancio
bucles como bucles como bucles como bucles como bucles como bucles
doblemente desterrados.

Interrogo a los dioses disfrazados de hurones
y el silencio de las hojas es una dulce ventana hacia la noche
vegetación de domingo en la quietud de los ojos.

Yo viviré un poco más
ganaré la luz como otras veces
imaginando la rueda
el hielo y la esfinge.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Un sol de otoño


El juego aquel de ir vertiéndose escarcha 
.................................. en rostro cálido.
Las fases pertinentes asediando
desde el lugar de un continuo.

Todos los pasos que vertebran
el crujir de los cuerpos cuando piden cobijo
y resuenan activos en una laguna de salmos.

Amor que se escinde y enmaraña
................................las migrantes poblaciones del enigma
atravesando los días minados en pupilas
.................................. que no ignoran la muerte
.................................. como única certeza.

Fuentes ríos mares del desdén y la apatía
en los zapatos hallados
frente al amor atravesando paisajes
............................. no claudicados
no ausencia de palabras .... no signos en retirada
............ no inútiles cuencas del bostezo.

El sol mediodía es un refugio .... un cáliz ofrenda
alimento de pasos nuevos que disipan la fiebre
y germinan una noche como aquella
..................................................de tu cuerpo en la ventana.

Con la rareza que sostiene el desconcierto
se desalan las manos de tocar
duermen los gritos .... desesperan los sentidos
.................................................no tratados
cuando el tiempo alisa sus nombres
y deseca los fluidos en hangares ya vacíos.

Pero hay planetas con posible vida orgánica
..................................aún no descubierta
y sonidos que un día serán fonemas.
Flores carnívoras de belleza inacabada
y lugares en los que el amor borró fronteras
que nos esperan y abrazan
en los que nunca estaremos.







domingo, 2 de diciembre de 2012

Comparaciones ociosas



Como besa una hoja su rocío
........................................... así
tus rosales del día
acampan plebeyos en el ángulo
erguido y raso de una ofrenda.
Y como el viento adusto que husmea
en un jardín embebido de extrañeza
sus piedras distantes arando la lluvia
.................................................... así
abandono y desidia
resbalo en tu venus sin monte
en tus manos hacienda y subiendo.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Poetas de guardia: Cara o cruz, de León Felipe



Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy príncipe esperado
o príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción...
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?...
Mi vida está en el aire dando vueltas.

¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!
¿Cara o cruz?...

 


¡Cruz!
Perdí... Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
     han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
     y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve
     como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuerte
    que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo;
    tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente -filósofos, escuchad esto bien-,
detrás de mi frente hay un viejo dragón :
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo y está aquí, aquí, aquí...
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina...
Yo no soy nadie, filósofos...
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.


León Felipe
 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Hablo



Hablo del frío abajo
y el lugar apátrida de un invierno
de nubes que adelgazan su cinismo
y tranvías que nunca se aproximan.
Del hombre pasmado y su sudario
la clara dentadura del que mira a un padre muerto
con su peso liberado de fogatas.

Hablo de los gamos comunes de Hiroshima
planteando su desprecio a subsistir
desde el lecho de un transporte colectivo hablo
con mis muertos cotidianos
los sin buenosdías ni taza aguada de café
ellos no me escuchan ellos
duermen demasiado.

Me refiero a un milenio en fase oral
a su frío descosido con desgana
a las manos hurgadas del que pierde
la dignidad y la palabra digo
con las fuerzas constantes que me sobran
digo ahora por no decir futuro
con una larva enquistada en la garganta.