jueves, 16 de octubre de 2014

El Golem



Volver al lugar donde nos nacieron
escenario de ruinas cuando
el poema
amuebla otra casa


ni una palabra grata
después de llamar pan
a la masa que fuego es 

 y es nada

Venir a llamar y a mirar por el nombre
una marca en la piel
en las espaldas mudas
sonido de contrabajo
sin posible olvido
ni pensión definitiva


Pagar la cuenta
sobre un río una tarde o un trapecio
-en los espejos más comunes
cruzan los barcos colgados
puentes de rojo descanso-


Y en este punto
del poema
exijo:
estamos cosidos a una misma daga
la que roza los arboles y golpea las puertas
del Poder
la que solloza la pobreza la sangre perdida
que sustenta adjetivo lúgubre


¿Cuantos libros aún serán precisos?

Las islas son hermosamente dignas

¿ Cuándo
hablará diciembre?



Saber distinguir una herramienta
de un mayordomo



se arrastra un tango
vagabundo de víveres en basura
hacia una mañana esplendorosa
que ilustra su historia al poema

como decir alondra escribir ausencia
y quedarse el verso con ganas
de arrojarlas
ahogadas en la hoja de la bruma
con las puertas cerradas desde dentro





3 comentarios:

Verónica Durán González (MUJERCIERVO) dijo...

Qué difícil comentar cuando el poema te arrasa la boca.

Eloy Sánchez dijo...

Hay que tener cuidado con algunos poemas. Bienvenida a lágrimas, Verónica.

María Socorro Luis dijo...


Te arrasa la boca y te desborda el alma.

Contigo, poeta