viernes, 21 de septiembre de 2012

Ahora



Están los arqueros ungiendo la ponzoña,
dispuestas las flechas que liman un carro de fuego.
Miradlos. Sus venas infladas sin ángel,
su espalda rectilínea
rellenando oquedades.

No os quedéis en el banco. Tirad
de los extremos con la fuerza
de las 7 diferencias.
Lo saben los muros que nos quieren desunidos.
La soga de la tarde sabe su fin último.
Sabed de la tersura de un campo seco,
su rectángula codicia,
su aroma previsible.

Descansados sobre el pasto
con el cordón sobre el cuello
y sin pañuelo en la solapa.
Miradlos. Sabed cómo ha sido.
Puntuad la diferencia con la máxima tormenta.

2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

"sin pañuelo en la solapa"; llevan un clavel de sangre...

Magnífico, Eloy. Contigo.

Amando Carabias María dijo...

Desde hace un par de años siento algo que no sabía explicar, ahora lo has puesto palabras: esos arqueros ungiendo la ponzoña...