viernes, 16 de diciembre de 2011

Crecer



Quiere nimbos que se expanden 
y esponjas ilusas con risa en los metales.
Un piano infinito y una pelota sin brazos. Quiere
la luz bienvenida a la cenital promesa de una noche.
Los dedos enroscados, el amor completo.
Los sueños sin salida y el placer no arrebatado.

Por eso cuando lloran sus espigas
con sudor de enredadera, cuando
se curva su junco de titán, su altura
de fiera se agrieta en las costuras y
se descorre el viento que cubría al niño,
yo quiero iluminar las calles de su herida
con la carga y el polvo de los años en barbecho,
el abrazo sanador que me inocule, quiero
anti-dolor en la hora del resumen.
La palabra quiero, el gesto quiero
de ave fugaz en la derrota.
Quiero ver voraz jaguar en la espesura,
caudillo vegetal inmarchitable, la cuna
de los siglos en su frente de hombre digno.



...

3 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Poema enorme, Eloy.

Para crecer, también hay que llorar, y luchar y sufrir.

Abrazo

Anónimo dijo...

Cómo duele el dolor de los hijos. Qué no haríamos para evitárselo aunque sabemos que se crece a base de crisis.
Tu poema tiene mucha fuerza expresiva, me emocionan las imágenes del niño-hombre desplomado y de tus anhelos por levantarlo.

Mariajosé.

Leonel Licea dijo...

Coincido con Soco de punta a cabo en lo que dice. Me gusta mucho tu poema, Eloy. Muy bueno.
Abrazos.
Leo