domingo, 18 de julio de 2010

Geografías del desamor (I).

Hablaron, sí, hablaron,
la noche se incendió de preguntas,
los antiguos monosílabos encallados
se tornaron torrentera de reproches
y un rumor de adiós y hacia adelante
en sus labios de mujer de aire
fueron para él la señal que quebraba el camino
del que no se puede regresar.

6 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

En la descripción gráfica del desamor, existe (también) la palabra irremediable.

Muxus.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Cuántas veces los silencios presagian ausencias. El desamor anda al acecho y pasa quedamente.
Hermoso texto, compañero!

Sara Royo dijo...

Una ruptura tan triste y qué bonita la haces.

Jose Zúñiga dijo...

Si alguna vez pregunto, calla, calla. Y así la geografía no tendrá que aprenderse en los adioses y se armará en los cuerpos.
A veces hay remedio...

Horacio dijo...

Qué decirte, el desamor es uno de los riesgos que asumimos cuando damos todo por quien amamos.

Saludos

Mayde Molina dijo...

Y en esa geografía del desamor, se crece cuando se llora, y se cierra el silencio de la herida, para sembrarnos quizás mañana, de nuevo tiernas la esperanzas de que el amor vuelva a acariciarnos en tierra limpia…