sábado, 13 de febrero de 2010

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.



Como dijo Silvina, la poeta,
ahora pierdo más tiempo que nunca en amar
porque todo lo que hago, lo hago doblemente,
y me pierdo, torpe, por resquicios y salidas.

Amar la gracia delicada, Dulce,
del cisne azul y de la rosa roja.
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua.

Por caminos difíciles hoy llego, con Gabriel,
a la simple verdad de que vivimos
y sólo quiero el amor, el árbol verde
que se mueve en el aire, levemente,
y viaja en un cielo infinito, y no comprendo
ni quiero comprender porque esto basta:
¡amor, amor! tus brazos y mis brazos,
y las ramas ligerísimas del viento que nos lleva.

Los poetas vinieron a alumbrarme
en esta tarde de prisa repentina
por componer con palabras y mudarme
hacia cuerpos gozosos en su dicha.
Vislumbré sonrisas entre esquinas
prometiéndome jardines verticales
donde poder limar con flores las aristas
que me impiden ver a veces las estrellas.

2 comentarios:

trovador errante dijo...

Vital y real, sencilla y certera. Cojonuda y bella.

Un abrazo Eloy,
Kike

Marina Fligueira dijo...

Excelente dría yo. Un gusto caer sin apenas darme cuenta... en este delicioso espacio. Me quedo un momento más leyéndote. Un saludo. Se feliz.