lunes, 6 de marzo de 2017

Amada repentina




Cansada del hábito de una ola,
su sucesión de varices,
del tráfico, los desgobiernos, la actitud
de los otros en los cambios de estación,

del viento cansada y de los días
en los que el sexo se acumula como una cruz
en las libretas de los niños,


cansada cuando no llueve, y cuando llueve
te aligeras del ropaje que te cubre y te nombra
a los ojos de los ciertos,


buscas, sucesivamente, con la energía
de un animal sin costumbres,
alargándote hasta tocar
mi pasado inexistente,


buscas los detalles que te ensanchen
como hacen las hojas en los caminos de otoño,
con la claridad del caracol tras la humedad,
te buscas en mí y en los contrarios
atada al faro que empuja el oleaje.



Asómate a los pájaros,
quema tus pares cuando rezan
pidiendo ayuda a los necios,
la luz te está buscando y tú
le perteneces, mi amada repentina,
poco mía y tan tuya,
irremediablemente.