jueves, 23 de febrero de 2017

Pálpito




Cerraremos las ventanas.
Afuera el mundo, su prisa, su estruendo,
su inasequible lamento.


Con el desencanto atado
a las patas de la mesa en la cocina
recorreremos la casa con una barra
humeante de incienso.


Bajaremos las persianas hasta el clack
como si todo pudiera quedar al otro lado,
nos acostaremos vestidos en la cama
un lunes cualquiera de este otoño
o de cualquiera de los otoños
pasados o por venir
y en la más amniótica oscuridad


nos miraremos a los ojos.