viernes, 16 de agosto de 2013

Poetas de guardia: Enrique Falcón, 4 poemas de Porción del enemigo




 SALMO 23


El Señor es mi pastor, nada me falta.
Por senderos tranquilos me conduce a la oficina,
sobre el miedo de los pobres me hace recostar
y derrama en mi cabeza perfumes y cosméticos.
Nada se le oculta, ni mi piel ni mis acciones.
Él las hace prosperar en los parques de la Bolsa,
bendice los desahucios desde el banco que dirijo
y proclama un nuevo tiempo en mis nuevas inversiones.
Su vara y sus escaños me dan seguridad.
Desde el parlamento, él obra maravillas.
Protege mis caminos con rebajas fiscales
y aparta de mi vista las presiones del pueblo,
esa terca voluntad a democracia, ese demonio. 



              





MEJORÍA DEL HOMBRE Y DEL RATÓN                       

[de dos noticias simultáneas  - portada y contraportada -
                                         aparecidas en un mismo diario de agosto]



separe el primer pliego     el más exterior
de la edición justo de ayer     el diario
que dejó arrasado en la cesta de camisas
mordedura casi en las horas sin sueño
vuelva usted a prenderlo
y lea las dos cosas:

                                                         en
la portada (- ánguloderecho)
que tratan de comerse sus heces
por no disponer de mejor cosa con que suicidarse
que otros se dan
cabezazos
las cuatro paredes de la celda
     - Guantánamo -              que tres
casi logran ahorcarse con una toalla pequeña
y un cuarto   con un cubierto de plástico
intentó cortarse las venas   (sin éxito):
"las muestras de desesperación son tan humanas
como inhumano el limbo legal en el que se encuentran
los 600 detenidos en la base naval".
- las fuentes consultadas
califican la operación como un experimento del Pentágono.

Hasta ahí.     No siga.
Dele ahora la vuelta a este pliego
papel que en sus manos puede deshacerse
     busque ahora en la contraportada
que acaban de fabricar     (en estados unidos)
un ratón transgénico
que, aunque castrado, tiene la espalda repleta de testículos
- capaces de producir semen de cabra.

Ya sabe usted:     De cabra
- y pare de leer.

Levante la cabeza y mire en su hijo
el juego comenzado a un paso del desastre.
clave sus ojos más allá de su torso
en el punto preciso donde acaba la niebla.
pregúntese entonces
por qué lado     mejorar
el camino blanquecino de toda su especie.

Comience / a hacerlo.






LLUVIA TEMPRANA 
El desastre, la resignación, el deseo de perder
para descansar, no merecen la pena.
(Belén Gopegui: El lado frío de la almohada, 2004)


Esperan que te rindas.

Que devuelvas las canciones a sus cuartos.

Que lenta y pobremente
atiborres sus rincones con cristales

y apartes de tus hijos la visión de una revuelta.

Esperan que claudiques
–seas piel, dentada o marzo.

Que suavemente caigas.
Que así tu rendición.

No les libres de la piedra que respira en tus manos.
No les venzas los ojos.

Nada dice
de la lluvia temprana que va a abatir las puertas,

nada
de ese incendio intacto y por venir.

La tormenta, compañero, llegará.

Contra todos los pronósticos,
menos tarde que temprano,
–seas piel, dentada o marzo–
el ciclo de las lluvias / llegará.





Canción del levantado


No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.



(Enrique Falcón, Porción del enemigo, Calambur, 2013)