sábado, 14 de abril de 2012

Condicional



Si no hubiera una arruga sin luz en las tripas
y una esquirla cortante en cada hematoma
¡qué felicidad de horas sencillas
desde el agua que riega los bulbos
hasta un cielo veloz en su cambio!


Bordeando el amor se enquista una sombra
en el lienzo de sábanas una azotea gris
despinta los colores como una lija arrasa
las partes que se oponen  a su fluir servil.


¿Dónde vivir sin el ansia en ciudades de arena
con la duda en el vientre y en la boca una mueca
acariciando el surco con la mano de tocar?





5 comentarios:

Ramón Ataz dijo...

Ojalá alguien supiera contestar a eso, Eloy. Al menos yo hoy he podido disfrutar de este poema. Estupendo.

Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Estupendo, sí.

Hermoso y simbólico.

Un abrazo.

(si me permites, suprimiría el "la" artículo del último verso. altera el ritmo, en mi opinión)

Amando Carabias María dijo...

Tienes razón, me parece. Siempre hay algo (una arruga sin luz, una esquirla, una sombra) que arruina la felicidad de las horas sencillas, e incluso acecha al amor. Pero no parece fácil responder a la pregunta, salvo que se entienda que la arruga, la esquirla o la sombra, forman parte de lo otro. No sé, pregunta difícil en un hermoso poema.

rubén lapuente dijo...

La vida no tiene sentido. Sólo si estamos muy ocupados o nos queda algo de aquel niño que fuimos podemos sortear la maldita náusea de la existencia. Al final vamos a añorar volvernos paletos: sinónimo de felicidad. Los versos te han salido de los que te remueven.
Un abrazo

Tomás Rivero dijo...

Un hermoso poema que tiene una respuesta en la pregunta de los tres versos finales:
¿Dónde vivir sin el ansia en ciudades de arena / con la duda en el vientre y en la boca una mueca / acariciando el surco con la mano de tocar?

En el surco, en los surcos. Los de la tierra y los de la mano. Cicatrices. Marcas. Lecturas.

Un abrazo, Eloy.