jueves, 29 de septiembre de 2011

Cieno de números y leyes.


Los agoreros del tedio plantean la hecatombe.

Erizan sus picos pálidos,
sajan los brotes imberbes,
inundan nuestras cuencas con estruendo
de palabras estancadas.

Con católico cinismo
nos piden la otra mejilla,
carne para el invernadero
donde el becerro escuálido
se ceba con cruz y desahucio.

Lanzan su tornado de negras palomas
sobre la masa precintada
en códigos de barras y estrellas.

Y no hay desagües
en los que el cieno no atasque
la profundidad de un buenosdías,
el arrojo de abrazarte, de abrazarnos.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero ahí estamos, los soñadores, los buenos hijos y los que amamos, para sacudir los presagios y demostrar que un abrazo puede con todo, incluso derrotar la incertidumbre.
Potente tu poema.
Un abrazo.
Gino.

jojoaquin dijo...

las imágenes casi se sostienen solas. Nos piden más sacrificios. Siguen sin comprender nada. Malos tiempos para la lírica: no lo podías haber etiquetado mejor. Un placer leerte y coincidir contigo. Un abrazo

Leonel Licea dijo...

Siempre hay dispuesto a plantear - o peor- a programar la hecatombe, pero siempre el abrazo, y la esperanza estarán allí para levantarnos, para eso sirve la poesía.
Muy bueno, Eloy.
Leo