domingo, 3 de julio de 2011

La vida que deseas.





Te inoculan la vida que deseas
con abalorios que inventan
y venden
para afilar tu codicia.
Te secuestran el tiempo
y esquilman tus horas
de atribulado autómata.
Cuando crees que la lluvia
es feliz accidente en las ventanas,
aparece en el buzón
la aséptica factura
patrocinada por
la penúltima
compañía de seguros.
Leíste en una pared:
tus caballos se mueren
por falta de viento; *
y no entendiste nada.
Es el viento el que conjuga las ciudades
y ya no quedan metáforas
que paguen tus tarjetas de crédito.






3 comentarios:

Anónimo dijo...

Wao,me quede mudo.

Que fuerte.
Me encantó.
Gino

Anónimo dijo...

Ay, Eloy, cuánta razón tienes: intentan siempre secuestrarnos el tiempo.
Tal vez los poetas debamos inventar un reloj parasegundos.

Un poema grandioso, poeta!!!

P.S. Besos desde Rouen
Soy Amelia, no me deja comentar si no es como anónimo.

Leonel Licea dijo...

El poema, es muy bueno, el final estupendo!!!
"...Es el viento el que conjuga las ciudades
y ya no quedan metáforas
que paguen tus tarjetas de crédito."

Un abrazo.
Leo