lunes, 4 de enero de 2010

Mirarte.



Déjame contemplarte
así, sin más,
sabiendo que tu belleza es a la Luna
como la redondez imperfecta de tus pechos
son a la frágil exuberancia de este cuerpo
que recorro, transmutado mi asombro en alegría,
como el niño que fui alguna vez y sigue
agazapado tras el armario de los zapatos.

Es el gozo de mirarte, que me hace libre
y restaña las heridas del asfalto y los neones.

Tu piel, ya presagio de lunas imberbes,
es el ejército de alondras que protege mis patios
de las más profundas simas del vacío,
aquel hueco interior que atenaza palabras
y provoca noches, insomnes y negras,
huérfanas de lunas, asesinas de estrellas.

Cuando contemplo tu cuerpo tendido
y es sublime la fortuna de verlo amanecer ...

Cuando poso mis labios en esa música incierta
que son líneas trazadas por un dios equivocado ...

Cuando quiero perderme en esa mansa geografia
que son manos, son valles, son muslos y altares ...

Siento el mundo hervir bajo mis pies
al mirar tu cuerpo sin más luz que la tuya.



3 comentarios:

Cita dijo...

(...) como el niño que fui alguna vez y sigue
agazapado tras el armario de los zapatos.

Cuando al hablar de amor, de deseo, de romance etc... nos acordamos del niño que tenenmos dentro y le damos voz (versos en este caso)es la mas clara demostración de ternura y de devoción.

Que tendrán tus escritos que me dejan siempre pensativa...
Gracias por compartirlos

Besos

Cita

Soul dijo...

Es curioso todo lo q se puede sentir con solo mirar... a veces parece q con esa mirada se está acariciando.
Precioso.
Besos

Sara dijo...

Q poema tan hermoso, me ha encantado.
Un besico.