martes, 28 de julio de 2015

[Objetivamente]


Objetivamente
tengo tres lunares secos
por cada partida de cartas
que no supe jugar.
Mientras observo al viento
peinar montañas y olivos rubios
a ritmo de ráfaga
me vierto entre caderas movedizas
y el tiempo nos espía
amordazado en el armario.
Son confusos los caminos
que he tomado
para llegar hasta aquí.
Me llevan
al lugar de inicio y exigen
una segunda y correcta
oportunidad. Ahora
todos los colores tienen un peso
que tiende los ojos
como si fueran sábanas. La clave
es dejarse acunar por la velocidad de su cambio
llenar las voces de idiomas
y practicarlos
leer libros con las manos abiertas
a todo lo que queda por venir.