sábado, 18 de julio de 2015

[Había una burra]



Había una burra
presuntamente preñada
una ciénaga minúscula
custodiada por un Buda de Ikea
y enormes abejas moviéndose en círculo
a la hora del bambú.

En aquellas circunstancias
postapocalípticas
-exagero, no fue
para tanto, la verdad,
sólo el viento haciendo de olivos
e higueras, bailarines de hip hop,
autómatas vegetales poseídos
por la furiosa fe de lo efímero
y evidente-

repito, en aquellos
momentos de ira natural
me dediqué al despiece cubista
de la carne que se ensambla,
gemidos que se yerguen
en una única dirección.
Sólo había un alimento predecible
y era tu boca.