lunes, 19 de mayo de 2014

Oda a la familia


Como la prueba de la división
-divisor x cociente + resto-
del alumno de la última fila,
la familia es un producto
inestable y equívoco,
la teoría refutada
por datos perversos
esa forma inconfundible
de hacernos rehenes del tiempo,
pasajeros de vida en mullidos sillones
de un vuelo circular.

Rechinan sus goznes
a cada encuentro
y duelen las palabras 
que nunca se dijeron.
Los silencios y los abrazos
se confunden,
pasan desapercibidos
ante las máscaras concretas.

Tu padre imaginaba otra casa
mientras tu madre
preparaba la cena.

El amor
y el dolor
frecuentan el mismo patio.