Natural de Castellón, Eloy Sánchez Guallart (1963) es uno de los miembros de la tertulia poética castellonense El Almadar y colabora habitualmente con sus textos en su revista Azharanía.Ha participado en las antologías de varios autores Poetas del 15M (Séneca, 2011) y Arando versos (ACEN, 2012). Sánchez Guallart debuta en la poesía con Manifiesto asténico, que se enmarca como una ópera prima pionera en la colecciónAstrolabio coordinada por la poeta y editora Amelia Díaz Benlliure.
El título del poemario puede abocarnos a equívoco, ya que la astenia reflejada en él no hace justicia con el corpus final tras su lectura. La vigorosidad, el tratamiento colorista o su riqueza de imágenes no me permiten aceptar que el conjunto sea un manifiesto escrito desde el decaimiento o la debilidad, sino más bien lo contrario, intuyo que está escrito desde una fuerza interior que se rebela contra todo ello, aunque no por ello está exento del desencanto que proporciona ser consciente de la realidad que nos rodea.
Los temas centrales escogidos por el poeta castellonense para vehicular su discurso son el amor, el ser humano y el tiempo pero abordados cada uno desde las más variadas lecturas y gradación de hondura que su versatilidad como cantor y filósofo le confiere.
Con la publicación de Manifiesto asténico de Eloy Sánchez Guallart tenemos la dicha de asistir a dos nacimientos, por un lado el debut de Guallart en la poesía y por otro la aparición en el panorama editorial de “Urania ediciones”, un proyecto literario que emerge con fuerza en uno de los periodos socio-económicos más complicados de la historia.
El libro está dividido en tres bloques y para diferenciarlos utiliza fragmentos de otro cantor y filósofo legendario como es Leonard Cohen, fragmentos que dicho sea de paso podrían haber sido traducidos al castellano. El primer bloque abre el fuego con una estrofa de la canción “Suzanne” que fue la más popular del disco en que se publicó y una de las más famosas de su carrera, The Songs of Leonard Cohen (1967). No por casualidad este disco es la ópera prima del autor canadiense que provenía de la literatura -ya había escrito dos novelas y cuatro poemarios- y se lanzaba al mundo de la música a la edad de 33 años. Son tantas las analogías que Sánchez Guallart encuentra en Cohen que el poeta de Castellón decide separar cada bloque de su poemario con fragmentos de canciones del genio autor de The Partisan.
El primer poema del libro lleva por título “Poética” y no en vano al mismo tiempo que inaugura la aventura en sus versos el poeta trata de justificar las motivaciones de su escritura, un envite en el que podemos entrever tanto los temas capitales de sus preocupaciones como el patológico e impulsivo mecanismo que lo lleva a escribir casi en legítima defensa, planteamiento que ya compartiera otro excelente poeta valenciano como es Sergio Arlandis en su obra Caso perdido(Renacimiento, 2010).
El poemario abarca un espectro muy amplio tanto en léxico como en puntos de vista del yo lírico. En el lenguaje, por ejemplo, encontramos desde lo sórdido y casi ordinario hasta lo más culto y refinado, pasando por una supresión de artículos y preposiciones, así como un espíritu neologista que no oculta una búsqueda estética y convierte la lectura en ocasiones -posiblemente alambicada para algunos- en sofisticada e impactante. También observo un uso anárquico de las comas y las asonancias, rasgos que exigen cierta entrega por parte del lector y que además confirma una concepción ultraliberal de un versolibrismo desatado que busca nuevos caminos, algo muy de agradecer en estos tiempos en los que para mucha gente está todo dicho en la literatura.
En la página 34 encontramos el poema titulado “Valentine´s day” y una de sus estrofas dice así: “… talle frondoso en tarro esencial/volcánica flor hierática altiva/en formas sinuosas onduladas tu ser/capicúa guía deseo inalcanzable”. El agrupamiento de sustantivos y adjetivos dan buena cuenta de lo intenso de la lectura, una sucesión de imágenes, de sabores, de colores en espasmódica vorágine de sucesos y de formas.

En la página 73 encontramos el poema titulado “El poema que escribo” donde el poeta se sincera con sus lectores en su afán por atisbar nuevos senderos en el lenguaje construido con palabras y confiesa tanto su necesidad de afirmarse como disidente gramatical de una mayoría aborregada -cronopio- como su verdadera naturaleza de autor-canal más que autor-caudal. Lo ajeno de la inspiración nos nombra cauces de argumentos que no entendemos. Eloy acepta ese sometimiento de orden natural pero no pierde la esperanza de intentar introducir sus cláusulas para mejorar las condiciones de ese contrato leonino: “El poema que escribo/se enzarza en las esquinas, /con ira costurera/gruñe su condición disidente/ajeno a los modismos/a los pies de la manada”.
En definitiva Manifiesto asténico es un viaje por las entrañas de un nuevo poeta que ofrece buenas formas y buenos contenidos, un poeta que no redunda en lo ya leído sino que con valentía aspira a encontrar nuevas vertientes, algo que lo destaca de una gran masa tradicionalista que comercia con monas vestidas de seda tan héticas como pergeñadas. Espero que en el futuro podamos hablar de Sánchez Guallart como uno de los benefactores de esa raza en peligro de extinción que son los verdaderos poetas.
José Antonio Olmedo López-Amor
Datos:
Título: Manifiesto asténico
Autor: Eloy Sánchez Guallart
Género: Poesía
Editorial: Urania ediciones
Número de páginas: 86
Año de publicación: 2012
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