miércoles, 1 de abril de 2009

Cénit.




Geometría de unos labios. El beso,
intenso, seco, diez mil segundos,
un instante, tu boca
en la cumbre más altiva del deseo.
Tu boca que devora
el más voraz de los silencios.

Silencio de una boca,
rojo como el mar irritado
de una carne que transpira labios
y de unos ojos ciegos
que se alimentan de labios,
de labios, noches a dentelladas,
noches ingrávidas sin ausencia de labios
en donde todos los espejos del hombre sin sueño
se vieron reflejados.

Dientes mordiendo cristales en planetas sin luz
sabor, perfección, arte, ciencia.

Deseo.
El beso,
apenas un segundo.

Fuga.

Alas.

Pasión.



Eloy Sánchez




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