lunes, 28 de diciembre de 2015

Soy un hijo sencillo de la tierra


Soy un hijo sencillo de la tierra
una rama seca de árbol
que ayuda al que camina.


Digo sed para tensar el paso.

He imaginado cosas que todos habéis visto:
felices lugares
objetos fascinantes
para hacer más fácil el otoño
sueños que merecen su certeza.
 

Me he cruzado en la senda que asciende
con personas diversas
me han sonreído y han dicho
una palabra que es una convención
en este país que celebra un genocidio.


Y al caer he visto
un cielo rápido
curvo o quebrado como un verso de Vallejo
leído a los quince años.


He caído, sí
como un pájaro cae
con el agua en la espalda
y el alimento a la espalda
amortiguando el daño.


Entero, pleno, al uso, pero
con hormigas en los tallos
y una tibia sensación de desvarío
alzo un cuerpo que quisiera más extenso
y llego
a la conclusión del poema
con palabras que vienen a decirme:


Subir y descender caminos
pedir consejo a los árboles más viejos
cotejar alturas, nombres, gentilicios
inventar juegos estúpidos, jugarlos
como si nos fuera en ello
las calificaciones
finales del curso.