viernes, 16 de enero de 2015

Crassula Pyramidalis.



Recogiendo la tierra de macetas movedizas,
hincando la escoba en los surcos cuadriculados
para dar con el polvo noctámbulo.




La tarde acorta su falda, languidece
el domingo
en espacios protegidos.




Extiendo las manos. El lápiz
rasga el papel con la urgencia
de un ave migratoria.




Debería coger la bicicleta
y caminar junto al río
pero en Ciudad Desidia
no hay ríos, y llamamos Seco
a un pobre barranco tuerto.




Yo,
para añadir misterio
me compré en los viveros
esta mañana
una Crassula Pyramidalis.