Mostrando entradas con la etiqueta niebla en el alma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niebla en el alma. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de octubre de 2021

Verano

 

Demasiado calor.
No hay dormir seguro
con esta espina
atascada entre dos labios.
No hay márgenes para el sueño
con la saliva sólida
y el corazón encharcado de renuncias.

lunes, 26 de octubre de 2020

El tiempo del desconcierto

 

Un click me conduce a una turba de voces
encalladas como peces tras la Gran Sequía.

Extraigo palabras de las horas muertas
para establecer una arquitectura plausible.

Me pregunto en qué lugar no me encuentro
dónde se instruye esta antigua noción de claridad
en qué pasado se manifiesta este ahora
que muerde aire a dentelladas de sed.

Las palabras se unen por intuición o necesidad
estrechan el cerco a la distancia entre mis sienes
y revelan el paraje en el que permanecer silentes
como si fueran rocas frente a la marea baja.

Entre ellas buceo y me duele el oxígeno
que me ha de llevar a otra orilla incierta.



jueves, 20 de febrero de 2020

Miedo al frío


Miedo al frío
a la inconsistencia de los dientes
la celeridad con que los caracoles
cambian de muda.

Caen las hojas
actúan los ciclos
y la visión de las montañas
modifica su apertura
desde una altura blanca de azoteas.

Me sobran cajas de zapatos
me faltan huellas
que mis pasos persigan
las hogueras ciegas de desiertos
los ojos de jade de algunos cocodrilos
vistos desde las linternas de la espiga nocturna.

Danzan las horas macabras en un filo futuro
los ingredientes se amontonan
en la plaza pública y no sé
si es el desconcierto
o es la quimera
la voz que sustenta este duelo.

Ni ruidos salvados al sueño
ni pieles encendidas
en la noche de los amantes
sólo el desvelo y más sueño
más voces
en la panorámica de los verbos
y este cansancio de avenidas
en los ensanches de la ciudad sedentaria.





martes, 28 de enero de 2020

Derrotados



Derrotados
por la vida insomne que amamanta el gran becerro
por la puerta giratoria
sin brazos, sin puertas y sin refugio.
Derrotados por la sequía de cuerpos
la desbandada
- esa forma de no mirarnos de frente
cuando todo nos pide
locura y arrebato -
Derrotados sin remedio
sin remilgos
a tres pasos de la orilla
a ras de tierra enajenada
como ejecutores de un plan establecido.
Derrotados los lunes y derrotados noviembre
a la salida de la sala de espera
rodeados de animales extinguidos
con la coraza ya como mochila
en medio del desastre y la carcoma.



martes, 26 de marzo de 2019

Sin resurrección



Breve letanía de disparos
el cielo será mañana un disco rojo.
Acepto la lentitud
la escala diminuta de mi ubicación.
El viento derriba estructuras vegetales
y un camión de luces subversivas
intenta la curva con un movimiento equívoco.
Todo está en su sitio
el orden se desbarata por horas
me crece un verso mudo en otro planeta
cuando la noche arrolla la luz
con su práctica y su ciclo.
Las calles repiten la cuadrícula
son masas varadas de carne prescrita
pero mis ojos necesitan nuevas normas
para leer las horas del sueño en las paredes de enero.
Son cráteres sin niños las plazas
masas urgentes de la desolación.
En mi voz hay una sed que no traga
arterias con barro en los muelles
que abaratan la filiación distópica
de esta nueva concepción de nube.
La vida camina del revés y no lo sabe.
Me deshabito cuerpo esquivo en alma fósil
acaricio el papel como ferviente espada
y miro al pájaro de espuma
instantáneo atravesar el plano de mi córnea
operativo imperfecto y sin resurrección.

lunes, 7 de enero de 2019

Mensaje para habitantes del caos



Mensaje para habitantes del caos:
la posibilidad decrece.
En todas las oficinas
rechazaron mi cadáver
recién afeitado.
No hubo guantes para el golpe
pero sí
una cada vez más hambre de espigas
azotando de viento los lugares del sur.

Hay que decirlo: toda llamada abrasa.
En toda cama se duerme
se llora se lee se habla
se pasa frío.
No quiero ser uno más de los no vivos
en hangares subterráneos
anclados a la nube por su coma.
El cielo es finito y no se extiende.
Faltan pinzas para tantas manchas.



viernes, 28 de diciembre de 2018

Se paró el día



Se ha parado el día de hoy.
Colores de la nada
van descendiendo al nivel del mar.
Productos de limpieza en las cornisas 
de las galerías del barrio.
Las hojas alfombran la ciudad desidia.
Los viajes se retrasan
por falta de humanidad.
Arcenes del tedio, autovías sumisas,
blackfridays en todos los escaparates.
Sueña un despertador
y nadie lo para. ¿Para qué?
Si el día se ha parado hoy
¿para qué el trabajo,
el amor, los límites
y todos los viceversas?
Los cacahuetes asados a la sal
con la cerveza tardía
¿para qué, para cuándo, para por
según, so, sobre, tras?
La palabra sentido
pierde todo su sentido
hoy que no llueve
ni sol ni viento ni calor o frío
ni hielo en neveras anónimas
para plantar islas
en vasos de una sola boca.
El límite de la ciudad no tiene nombre
ni la mujer que amamos una vez
y ya no es sonido de agua.
Tampoco hay pájaros que opongan
una nota discordante al poema
y la canción se ha parado en el minuto 2.
Demasiadas rayas
mucho desprecio por lo ajeno
habrá que establecer algún parámetro
que mueva la rueda.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Las puertas


El pasado convoca la apatía
una andanada de restos
esparcidos por la terraza de los días claros
patios llenos de despojos
mar desbocado contra alas.
La herencia es una carga de harapos
una demolición pospuesta cien veces
para los huérfanos que alquilamos el frío a deshora
cromosomas envasados carentes de vacío
voces víricas del ayer que resuenan
en los quicios de las puertas que ya no se pueden cerrar.



viernes, 11 de agosto de 2017

[Hoy regresaron las voces desde el filo]




Hoy regresaron las voces desde el filo
untadas y atrofiadas en el tiempo de volver
batidas por la maleza en el encuentro
cuando el tráfico apaga las crines que la lluvia
dejó atadas sobre el asfalto que se desploma.



Nadie dijo nada sobre la sal en la herida
se acomodaron las inercias sobre un dolor vagabundo​
no pudo el agua restante deconstruir la semana
acudir al consuelo con una daga amable
y dejar al sueño establecer su puente primerizo.



Discretamente la vida se apoya en los soportales
escribe cartas de tinta desleída que nació obsoleta
como la piedra en el muro que rozaron tantas manos
en un tiempo que quizá no fue tan posible.



En alguna parte de un páramo   un pájaro
cuyo nombre no es de general conocimiento
está ejecutando un programa o un cortejo.
El azar designa gestos     plantea estratagemas​.
En la noche abstracta los planetas se santiguan






martes, 8 de agosto de 2017

Tan poca vida





Después de siete chicles
y trece caramelos de colores
envueltos en aséptico
papel plástico


de preguntas contractura
y respuestas cervicales

después de escuchar las consignas
sin encontrar los pretextos


de perdernos como un niño
en el extenso sofá morado
nuestros pies en la corriente de lo absurdo
lo noventa veces repetido


de estrujarnos hasta el moco y después
recordar la anécdota pero no el tajo

y trasladar a la espalda todo
el complejo ejercicio mimético
del insecto más evolucionado


después de agradecer la mano
y agradecer los ojos
agradecer el hombro
y después
agradecer el abrazo


después de tanta vida
y tan poca vida.






jueves, 27 de julio de 2017

Hospital (II)


Extintor extinto
rehén del cristal carcelero.
Habitación con vistas
al calcetín sucio y la caldera.
Voces de extremo a extremo
sin rúbrica y con callos.
Reposo infinito con pústulas
para personas restadas de futuro.



Hija precaria de su tiempo
en sueños de coleta
activa su cuenta principiante.
 

Muchachos de sexo álgido
y barba a la moda mundana
transportan lo que queda.


Ya no tenemos pena.
Los nombres son intercambiables.
Dos ascensores nos comunican
con diferentes grados de apatía.



El fuerte está rodeado de ciudad.
Los enemigos no disparan.
Al otro lado de la calle
o en el mismo lugar de la cita
Hospital Burger King Idema
Funeraria McDonald's BP Gasolineras
Aldi Supermercados Talleres Chulvi
Todojuguete Calle 261 Grúas La Plana
Tecnologías Razonables SLU.





lunes, 24 de julio de 2017

Hospital




En la noche
no se ven los barcos.
Las luces
parecen perpetuarse
en esquinas
y calles ojerosas.


Apresuran su paso
las gentes
que no pasean perros.
No giran sus cuellos
si las llamas por un nombre.
También corren
para llegar antes
a donde estarán luego.


No se ven los barcos
pero están ahí
como pegados a una línea
difusa en estas horas
en que todo es negro
o tiene las dosis justas
de color.


En las bocanas
de cada pasillo
se revisan las toses
se intercambian las pastillas
o se pintan
de negro camuflaje
se entreabren las puertas
entreabiertas
y en la mesilla
se acumulan botellines.



La luz
dejando un rastro de muerte
en cada rostro.