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martes, 23 de agosto de 2022

El amor

 

el amor
es un reloj con patas
que huye del amor y las pesquisas
cuando la lluvia acecha las aceras de plomo
y los trenes no viven en superficie

el amor se agota como los pozos
como el agua se agota en los ríos de la paciencia
y perece como todo y desaparece
por rendijas por calles por desembocaduras

el amor es un viejo soñador con muletas
que se agarra a la vida para cruzar los pasos
y pierde su amor como quien pierde la cartera
y no hay amor en la oficina
de objetos perdidos por amor
y no hay amor en el comercio de amor
ni en las piscinas privadas del resort

el amor es una competición pactada
por las principales casas de apuestas
tiene sus picos y sus bornes
sus miradas paroxísticas al balcón de precipicios
y sus dientes de sierra que le degollan la nuez
cada veintitantos de septiembres

pero mi amor
mi amor no tiene cuarta pared
ni sístole que aguante su embestida
mi amor se despierta temprano
cuando la luz serpentea por su cara
y se lava con amor del bueno
y me concede un deseo que no puede darme

mi amor vuela alto como un pez primordial
y pronuncia escamas y pronuncia branquias
amor de algas en la primera marea
y de árboles serenos también amor
enraizados a la vida lenta de lo vegetal

mi amor es un destructor de puentes
batiscafo a la deriva en mar tranquilo
náufrago colgado en la pared
del comedor de la casa del taxidermista


jueves, 14 de julio de 2022

Como una revolución

 

Quería un sol abrazador
ser vegetal en las alturas
donde la nieve crece.

Quería una ausencia de viento
una pausa perfecta
entre dos aullidos.

Quería el vértigo amigo
en la sien cuando se despereza
y un labio como hoja nueva.

Se lo quedó todo en aquella
mañana de domingo.

Yo la veía
repartir el agua
establecer puentes
llamar a las montañas
por su nombre de montaña.

Después nos lavamos la cara
con las alas del cielo
y me dió un beso
titánico
como una revolución.


miércoles, 22 de junio de 2022

El labio superior

 

Los dioses murieron ya y la belleza
es solo un nombre
en las manos de los otros.
Pero tú aun me esperas
y llegas en lucha contra todos
para coserme las alas tras el disparo
para sanarme del tiempo confundido
y de la apatía brutal de los relojes.
Dame el labio superior para la huida
dame la carne en movimiento
la luz que palpita en tu sueño
para que pueda salvarme.
Dame el motor y la lluvia
los alimentos que permanecen
en la noche en la que los cuerpos
atan sus envergaduras.
Volveremos al crujido de las pieles
cuando se juntan y frotan sus instintos
como sonámbulos ciegos
y el espejo
no nos devolverá la mirada.



martes, 26 de abril de 2022

Altea

 



Me rescata el cielo
sus virutas de atmósfera varada

la belleza silente
del espacio que me abarca

unos ojos morenos
y un cuerpo mojado
al final de la escalera
cuando el día aun no repite su plegaria.





jueves, 17 de marzo de 2022

Labios para el amor

 

Las ascuas del amor y sus bienes
tan cerca del descenso arduo de las ciudades.

Nos amamos como últimos descendientes
de una casta de herejes
contemplamos
el lentísimo crecer de las montañas
sus cambios de textura
de la mañana a la tarde
de la tarde a la noche
e infinitos puntos de luz nos delatan.

En la iglesia rusa
escuchamos el canto
de la mujer del pañuelo ocre
y veo pasar entre mis sienes
la historia del sufrimiento de un pueblo
en tres segundos de mirada
al rostro cubista de un icono.

El llanto brusco y violento de un niño
las pálidas muchachas de ojos verdes
y violentos tacones
el hombre que se aburre en el jardín y nos pide fuego.

Nos amamos en labios
hechos para el amor
a las siete del amanecer cuando el sol
pinta al mar con siete olas.

Porque el amor nos hace mejores
más libres voraces más serenos
como el agua cuando ama a las plantas
o las plantas cuando aman a la luz.

Arrebatamos al tiempo
un paso en la salida
salimos al amor
perplejos de no mirar atrás
perplejos con la muerte de los sueños
y el acertijo que encabeza todas las puertas.

Perdidos emigrantes
hacia el cerca del color en los cielos
ávidos de pervivir en el nosotros
con las botas de vivir dispuestas
al arrebato de la altura
nos salimos del paso
nos protegemos del miedo
nos encontramos en el sueño
como animales que extinguieron sus épocas
en distintas tormentas del planeta.



lunes, 15 de noviembre de 2021

Breve catálogo de resistencias

 

supervivientes en la arena
extraños
en el bosque intrincado de los sueños
únicos e irreductibles
fijados al tiempo que se aferra
como insectos a la luz
estamos en la vida


martes, 21 de septiembre de 2021

simiente

 

siembra simientes
en mi cuello de arena
sé semilla
para mi boca gastada
dame tu sombra
asómbrame


lunes, 23 de agosto de 2021

Limón

 

Como la tarde
que espera su final y su reinicio
así llegas
en la hora puesta del casi ocaso
cínica y austera
transparente en lunas que no menguaron
y casi me llevas
a la boca un limón
semicongelado
tu boca
festín de verano
a vuelo de dron y lengua
sabor
a desbocada espuma y a alas
de vuelo libre
y mano sobre pieza
urgente el monopolio de la carne
me erizo en lonas y pierdo
la longitud el rostro
ya derramado en tus fauces
de fiero herido animal.



domingo, 8 de agosto de 2021

[La noche nos contempla]

 

La noche nos contempla
somos el fulgor en la deriva
el fénix que alisó las cenizas
con un manto de hojas secas.

Partimos en tres mitades
las llaves del amor
y nos lanzamos al río.
Hemos sido rehenes del ejercicio público y la tormenta
cuando el duelo consistía
en una batalla de cuerpos.

Amanece y nos asalta
una desgana respectiva
los alientos serpentean su aleluya
como si fueran animales disecados
y parece que la cama
es un camarote antiguo
de algún barco en los 80.

La noche nos exige
ser jóvenes perpetuos.
Nosotros acechamos al tiempo
desde la otra orilla en la ventana
sabiéndonos atletas ofuscados
en un trapecio que nadie miró.

Elegimos la apuesta más arriesgada
y ahora partimos de cero
en todas las derrotas.
Confundimos el placer
con la velocidad
a veces competimos
para llegar dignos y hermosos
náufragos con caña de pescar
y autoestima en brega
a las costas del sosiego.



lunes, 7 de junio de 2021

En el trigo de tu sueño

 

Esperaba en el trigo de tu sueño
a que dijeras esa palabra limpia
a que llegaras tarde a casa
justo en el momento en el que las puertas huían
hacia playas más vírgenes de azul lejos.

Pero en tu sueño era tigre y no trigo
en tu sueño era aire no aurora
en tu sueño cama de juncos en la orilla del lago
no juntos como cuando brillaba estrella de agosto
flores carnívoras de harapos en tu sueño
niño sin edad mirando
al noroeste en el mío
en el tuyo aluviones en el mío aviones
tu sueño desierto de clavos
lluvia que pincha en el mío
relojes obtusos
hipotenusas
cuaderno de notas
tardes para no hacer nada
mi sueño de luces
en la pared de tu sueño
no intersección no disparo que rasga
mano en tu mano soñando manos
arco dentado en la base del árbol
mi sueño arrebolado raíz de renuncias
tu estricto sueño
reparador de arrugas
dándole vueltas
a mi feroz herido animal.
En el reverso parietal esperaba dormido
a que pasara tu sueño
y tomarle al vuelo su ropa gastada
como quien alza una torre de siglos
en una ciudad tótem necesitada de arena
la noche dislocada mis pies en tu frente tu fuente
en mis pies agua de lunas
bruñida por manos tuyas
por aceites tuyos
tuyos los labios
en los que dibujo puentes
unto cenizas con lengua de ángel
lanzo la daga que traspasa tu sueño.


sábado, 3 de abril de 2021

Dentro de un desorden

 

Me precipité en el instante laxo
hendido por el cuero y las costumbres.

Ni las nubes recientes ofreciendo formas
de conejo ni los postres a las tres
o a las cuatro tus ojos enredados
en la atmósfera de una elipse hacia el arriba.

Éramos exploradores primeros del mundo
lanzados hacia la muerte del comercio
con las ropas subidas a lomos
de elefantes viejos que nos nombraban de lejos.

Yo llegué al cometa libre desde abajo
bombeando espumas como un mar de antes.

Y sola tú esperaste a que cerraran las tiendas
a que los transeúntes volvieran a sus casas
para verme en tus iris y reconocerte.


viernes, 29 de enero de 2021

Eso éramos nosotros

 

Cuando ya nadie sepa que te amé
y las campanas sean solo
un señuelo en fotografías ominosas.

Y te rindas al paso del féretro
como paloma urbana esperando una eutanasia
de flores secas y manzanas secas.

Cuando ya nadie responda a mis súplicas
de mí en ti y aquel nosotros fiero
quede rasgado en la punta de una ola
y sepamos que una vez fuimos fulgor
ansia por enhebrar los cuerpos en una sola tara.

Nunca un cielo se repite. Nunca
sabrán cuánto de todo hubo en aquello
pero guardo en mi caja vacía una parte
esa zona de luz que tus ojos posaron.

martes, 24 de noviembre de 2020

Luz

 


Toda la luz
subida en una tapia
para esa tarde
me diste.
Y no sonó un temblor
ni cruzó un avión
por la avenida de mis sienes.
Era octubre
y todavía la vida
mostraba formas sinuosas.
Toda la luz
yo de rodillas
las flores cayendo.



viernes, 30 de octubre de 2020

mi tu

 

A la hora aun caliente en la que la noche
es una cháchara de insectos
mi insomnio feroz
mi sordo ronquido de fantasma
mi sudor ácido del no sueño
mi esgrima para el pie
mi boceto de hombre nuevo
mis dolores mis temores
mi absurdo catálogo de espinas
tus pies en mi pelo
la isla de tus nalgas
tus huellas ya indelebles de mí
la corteza inmóvil que es tu piel
tu regazo preñado de futuros
el naufragio controlado de tu frente
la rosa blanca que gira en el centro de tu noche.



viernes, 4 de septiembre de 2020

La hora pactada

 

Toda la acción se desarrolla a la intemperie:
dos helechos domesticados
la violenta caricia del viento
sobre la quietud del ahora
la ciudad (lugar o trasunto)
anfiteatro desde el que los fantasmas
ejecutan su obra.
Una mujer intenta el sueño
pero su cabeza se prolonga
hacia el pensamiento en huida.
Otra mujer
10 años atrás
recoge en la azotea los restos
de lo que fue su herida.
La solidaridad del cielo las alumbra
sus piernas van
de la piedra al fuego
irremediablemente.
Todos sus habitantes
ensayan simulacros
nuevas formas de acceder al bucle
con la pisada derecha
y la tarjeta en el codo.
Se aíslan los sonidos no pactados.
Es la hora de estar juntos.
Me quedo en el umbral del huerto
en el que labras futuros.



lunes, 27 de julio de 2020

De paso


Hubo un último rayo. No era verde.
El día más largo repitió su quimera.


Algunos pajaros innombrables.


Algunas nubes de pereza.


Ahora lo sabemos. En el país
de tu piel de luz hay un sosiego sin marcas.

Quedan dos horas para el helado
y volveremos a ser
pequeños árboles migratorios.





sábado, 4 de abril de 2020

Parte meteorológico



El clima, siempre el clima,
con su cautiverio de espinas
y esa cara lavada como de jueves.
Repetición. Cumbre o nada.
En cualquier anónimo
lugar del mundo, una mujer
está limpiando de barro
la casa de los niños
y donde llega el tiempo
a rimar con la vida,
los insectos, esos enormes
colonizadores del vacío,
azuzan el viento que proclama,
bifurcan las raíces o trepan
a las siluetas del otoño.

Todo está en desorden.
La geografía del sueño
es una vasta región
que se desvanece.
Buscamos a ciegas
la mirada primera,
ese frío protector del norte
cuando se despereza.
En la mitad más alta
del iris abastecedor
están los recuerdos
de aquel cuerpo que resiste
el envite de ayer a deshora,
la ventana y la luz
del color esperanza del ocaso,
la fuente que mana primigenia
a golpes de mano tendida
y dos desconciertos
con los dedos enroscados
cresteando entre la multitud de un árbol.



miércoles, 1 de abril de 2020

Camino útil



Caminan. Alas sobre olas
en blanca estela.
Caminan botas, pisan
palmas que el viento escinde
rocas horadadas por el aire.
Voces de sal diáspora
nido vacío de esperas
en el acantilado de enfrente.
De vez en cuando un charco
los caminantes bordean el sendero
se pierden en ciudades nocturnas
en reservas naturales
se pierden los que andan
y sudan la espalda
y cambian de piel.
Miran al horizonte hendido
y una bala de viento
les cuartea la piel vencida.
Caminan juntos. Se buscan
en parajes que nunca pisaron.




lunes, 30 de marzo de 2020

Lagartijas verdes



Volver a perseguir la luz
después del último rayo
por los espacios mínimos de la repetición.
Recoger arena de playas con nombre
y anhelar su goce
en botellas de otros náufragos.
Encontrar la senda de vuelta
y caminar con un ojo cerrado,
la mano contigo,
tu dedo en mi dedo.
Ponerse el sombrero y hacer
un selfie with kiss
en el puerto pesquero.
Mirar al blanco con aquella mirada,
encalar la casa
a cada nuevo verano
y confiar en que detrás del muro
siempre estarán
las lagartijas verdes.