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miércoles, 11 de marzo de 2020

Nashville



Me puse tan country
escuchando a Dale Watson
que mis pies huraños cruzaron la 21
mientras tú andabas por La Bosca
ofreciendo amparo a los vencidos.
Atravesé dos veces el Cumberland
y Music Row no se movió de su ubicación
pero tú ya estabas por Sant Blai
o Ecce Homo y ya no eras
la mujer de los pechos de jade
la del culo de ébano en mis manos
de equilibrista dormido
y ni The Jumbo Song
ni Call Me Lucky me devolvieron
al instante ya sombra de mi semisueño
en el que fuimos tan Soul.




martes, 24 de enero de 2017

Las dunas





Imagino las dunas.
Nosotros
cayendo como las hojas,
dándole vuelta a las mangas
de la risa y del daño,
las ciudades ausentes y el mar
a ambos lados.


La arena se vierte limpia
de polvo, limpia de hombres
y su plomo. Un viento
caliente ejerce el flujo
y no hay banderas, sólo
remolinos, descensos, la risa
es una estrofa que esparce
la desidia en los anaqueles.



Si fuéramos niños
- los que no se conocieron
por escasos metros de tiempo -
si lo fuéramos, haríamos
lo que estamos haciendo ahora,
raudos animales con gotas de sal
en las mejillas
bajando o subiendo alturas
como los cuatro años.


Imagino las dunas.
En el balcón de la casa
el viento crea formas y yo
imagino las dunas.





miércoles, 28 de marzo de 2012

La esperanza es un campo arado



En las botas el camino
tiene un poste de renuncia.

Pero la siembra es una casa sin harapos
como una luz de faro esperando barcos para enlazarse
y cubrir de anclas su marina utilidad.

En el sendero la siega
deja una cama mullida de hojarasca.

Hay voces que recrean el el susurro materno
lo mismo que hay futuros lisos como explanadas
y anchos campos de Castilla a ambos lados
de una mirada que proyecta parques públicos
y atesora un jardín de estaciones como quien resguarda a un hijo
de la parcial arquitectura de las ciudades nido.

Cada pueblo intuye una fuente
y toda fuente es un ansia de brazos.
Porque la luz ha sesgado los augurios embozados
y hay un claro de bosque en cada intercambio.

En las praderas sin sombra se vislumbra un horizonte
como la carne busca piel para azorarse
y hay dos cuerpos tendidos de la mano
con humedad de escarcha un homérico clamor sobrevenido.





lunes, 13 de diciembre de 2010

En Lisboa (un viaje imaginado al recuerdo).

.
la ciudad recoge la llovizna
y un frescor matinal que aún no es
esa lentitud rosa que la acompaña
.
Lisboa no tiene prisa
el tiempo sucede más leve
más torpe entre los tranvías
.
el azar en las calles oculta
la humedad de la ropa tendida
.
el aroma del café en Pois

un gato negro imagina
sardinas en Alfama
.
la tarde enciende luces en el puerto
.
la ciudad en Lisboa no es blanca
son suyos los colores que le asigna
un río que sueña ser mar
y esa luz roja que canta
y rebota con blando calor
un destello en Sao Jorge a las seis
.
un cielo de algodón sucio
brinca entre los miradores
o Tejo se asoma y mendiga
ojos que le descubran
.
no olvidar Lisboa bajo el tenue
fulgor que antecede al verano
no olvidar la mirada primigenia
en la ciudad que dibuja una tortuga
.
.
.

.

martes, 5 de octubre de 2010

lugares

.
.

hay un lugar entre el sol del desierto y el mar
que no conoce patrias y cárceles
ni espadas que ejecuten
.
entre la Polinesia y Dakar, hay un espacio ritual
que alcanza a pintar las sonrisas en los mástiles
.
una luz perversa atraviesa el afilado corazón
cuando dejas atrás las solaces arenas de Tombuctú
y mirando hacia el Sur, no Lot, no hay sal y el Sol
acaricia escarcha, hielo amor, agua recorre
.
río va, fluye Amazonas
donde el lugar se hace delta
y se construye,
y se diluye
como labios por besar
.
allí donde el estrecho de Bering se adueña
de las olas y de las alas,
latidos y miradas
fluyen en el mar las rosas
rojas
que cortó una florista en Ushuaia
.
y los lugares son vientos,
hojas que se arraciman
junto a la bahía que abraza al Potomac
.
en el atlas de mis sueños crecen montes míticos,
nombrarlos: Ararat, Fujiyama, Nanga Parbat,
seré rapaz en las alturas, fina vista, ojo avizor,
llevar el viento amigo, sentirse viento y volar
a un lugar escondido en el bosque, en el tronco de un pinsapo en el Rif
.
las estrellas no tienen país, desprenden sus cornisas
del jardín que las vislumbra, y oponen
quimérica humedad en los ponientes
.
una fina lluvia de Montevideo peina los tilos de un paseo gris
.
,
,

miércoles, 24 de marzo de 2010

Serra de Llabería.


Caminar
ascender
sendero arriba
paso a
paso
firme adelante
respiro profundo
y no me dejo
engañar por las piedras
que jalonan
la angostura.
...
Subir a tren
y no olvidar
mirar atrás
cada tres minutos
para comprobar
lo bien que le sientan
las alturas
a algunos pueblos.
...
Rocas
olivos
almendros
pinos
encinas
más pinos
algún bancal olvidado
piedra seca
pájaros a lo lejos
y ahora
un avión
dibuja
una diagonal artificial
pero el azul imaginado
no se resiente
y la goma de nubes
borra al instante
un atisbo de duda
en el cielo protector.
...
La montaña nos abraza
pero nos pide
quererla
y sufrir
para hacernos suyos
y regalar
aquello tan hermoso
como un silencio
en la cumbre
hecho de vientos
y sonidos
un silencio de sonidos
sí
es la montaña
y estamos allí.
...
Vino del Somontano
Viñas del Vero
cosecha del ... 2006?
pero no hay vasos
queso
curado
de oveja
y jamón
de Teruel
en lonchas finas
¡qué bien!
...
Los barrancos
profundos
a un lado
y al otro
qué bonitos nombres
tienen aquí los barrancos
Dóvia
Santa Marina
Drecera del Zenón
las cimas
con su nombre de cumbre
aquí La Miranda
suena bonito
y lo es
allá Mont-Redón
no hace falta
explicar
el por qué
de un bautismo tan certero
y el Cavall Bernat
más lejos
donde las nubes
acarician con la lluvia
los cingles.
...
Tal vez la aparición
de un sol contundente
en lugar de éste
gris azulado
o más bien gris
y tímido
en vez de contundente
hubiera sido la guinda
que como dicen
corona el pastel
pero a tí
y a mí
no nos gustan las guindas.

sábado, 20 de marzo de 2010

Astros y raíces.

este instante, dentro de un momento, será sólo un recuerdo
este momento, dentro de un instante, será sólo un recuerdo
Facto delafe y las flores azules



Un sol valiente acaricia mi calma.
Yo, me dedico, pacientemente
a observar los árboles que trepan los bancales.

Hay crepitar de humos en los huertos
y un silencio elegante a las doce, es mediodía.

Las pieles sensibles agradecen la mixtura de astros y raíces
y aunque el viento nos recuerda que el invierno está presente
simulamos que vivimos un interminable estío
sin futuros, ni añoranzas ... sin recuerdos.

Los coches son manchas, lejanísimas hormigas
que serpentean las lomas de un verde inestimable.

Caminar y comer son verbos oportunos
... tal vez añadir: mirar las nubes crecer, amar
despacio y con confianza, beber los vinos
que la tierra nos regala con su pereza de tierra.

Es posible alternar algún adjetivo con fuerza
que otorgue un aire trascendente a la escena
pero yo ahora, dejo los papeles a un lado
y me abandono a contemplar lo inexplicable.

domingo, 26 de abril de 2009

Jaipur.



En Jaipur
el oasis de los sueños se desvanece
mecido por el viento de antiguas ciudades
En Jaipur
los amantes de la noche y la luz naranja
abrazan el latido de los jardines
y de pájaros bebiendo en piscinas
En Jaipur
no hay pérdidas, ni puntos y a parte
sólo paréntesis de ensueño y caricias de agua
En Jaipur
la noche es roja, es rosa y anaranjada
y percute la música de imaginados desiertos
En Jaipur tuvimos
el gesto distinto
el remolino azulado
el sol displicente
el viento jugando
a ser pájaro
a ser nube
En Jaipur.


Eloy Sánchez.