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sábado, 22 de mayo de 2021

GR7

 

Tuve una añoranza de bosque
un deseo de perder
de perderme en su vientre
como un niño alguna vez.

Las señales rojas
los pasos que se agarran
al suelo para nutrirlo
la nieve y su poso
su peso de ángel
su fantástica delicia infanticida.

Tuve un sueño que no sé
si era sueño o era un sueño
me llevaban las vacas
a un lugar de antiguas épocas.
Todo estaba en su sitio.
La nieve era una danza.



viernes, 18 de diciembre de 2020

Naturalmente

 

Una hormiga es
una respuesta al mundo
-su frágil perfección himenóptera-.
Los álamos saben
de la memoria del mundo
-lloran a veces hojas de espanto-
la necesidad de las abejas
la elegancia de un hibisco
el hipnótico devenir
de los afluentes
la noche moteada de puntos de luz
y una verde chicharra incansable
dándole cuerda al rey Cronos
el olor de la lluvia cuando moja
algo tan sencillo y a la vez
inabarcable
como el arrullo de un bosque
-vientre de los desesperados-
el trabajo impagable de la hierba
la roca y la enredadera
piedra y vegetal
en busca del ensueño.
Amemos pues
toda esta incontinencia.


miércoles, 1 de abril de 2020

Camino útil



Caminan. Alas sobre olas
en blanca estela.
Caminan botas, pisan
palmas que el viento escinde
rocas horadadas por el aire.
Voces de sal diáspora
nido vacío de esperas
en el acantilado de enfrente.
De vez en cuando un charco
los caminantes bordean el sendero
se pierden en ciudades nocturnas
en reservas naturales
se pierden los que andan
y sudan la espalda
y cambian de piel.
Miran al horizonte hendido
y una bala de viento
les cuartea la piel vencida.
Caminan juntos. Se buscan
en parajes que nunca pisaron.




sábado, 4 de enero de 2020

Gregal


En la urdimbre del mar
estáis
muertos míos
y yo en la punta celeste
de este mediodía dorado de noviembre
con el mar como lienzo
de aquel tiempo acumulado
a historia de barro y
racimo de viento
raíz de vida
puerto escondido
al que aferrarse.



sábado, 14 de diciembre de 2019

Palárbolas


Los árboles siguen allí
con sus brazos clamando cielo
sustento de las horas que no tienen un nombre
resistiendo a la vida súbita y al impacto de los datos

a pesar del embudo que embauca a las serpientes
a pesar de las revoluciones por minuto
de los teoremas limpios de sarcasmo
del crujido que se adosa a toda muerte
a pesar de los horarios
convertidos en dogma
de la savia impura
que poliniza cicatrices
de plomo y bulto.

Contra la banal importancia de lo inútil
un árbol se despereza
contra la melancolía astrónoma
fundadora de idiotas
el tierno aviso de los pájaros
antes del llover
contra la estupidez como moda viral
contra el trueno marcado
con dos xx y un señuelo
contra el tedio del urbanista
contra la estirpe de los que dañan

anuncio ya
desde aquí y desde hoy
con toda la rimbombancia interuniversalplanetaria
El Primer
Congreso
Mundial
de Árboles.




viernes, 25 de octubre de 2019

el sonido del mundo


el limonero en la huerta de marzo
cuando los ciclos aprietan
y en la fuente rumorosa
moscas del primer estío
allá donde la umbría se alfombra de ocres
el silencio del viento en la loma
el crepitar de una hoguera
que empieza a quemar
arrancarle al naranjo una mandarina
comerla despacio
contemplar el trabajo imprescindible
de las abejas
darse al sol
darle al sol
un hola y un hasta
mañana
dejarse ungir
por la tormenta de agosto
respirar pinos a pulmón abierto
y que el grillo nos cuente su historia
dejar a los pies libres de costumbres
que el río los recoja
cerrar los ojos
escuchar
el verdadero sonido del mundo



martes, 8 de octubre de 2019

Gorbea


En el tapiz de hojas secas los cuerpos se saben ingrávidos, transparentes
un hálito de luz en la umbría es el silencio
que cubre la trenza de los árboles.
Peregrinos del hedonismo
lanzan la herida en hojarascas
devuelven al amparo su gratitud
sus pasos en la senda
se detienen a adivinar taxonomías
idean un decálogo absurdo
dialogan sobre ancestros y meteorología
ladean sus siluetas como siameses.
Han llegado hasta aquí carentes de prólogo
y en una cruz antigua han reparado su hambre
con frutas rojas.
Los caballos les ignoran
siegan el monte y fecundan la tierra con sus heces
parecen distraídos, distantes y dóciles.
A veces, se hunden en el manto como raíces
para aferrarse así a la vida que vendrá y desconocen.
Otras, el poema les sorprende de espaldas
abrazados al abedul más cercano
con los ojos inmóviles de mirar ahora.
En el cerca se escuchan cencerros
y en el lejos remotas campanas de iglesia.
Comprenden que el tiempo tiene una doble lectura.
El regreso es por un sendero distinto.
En cada encrucijada se miran a los ojos.


lunes, 21 de enero de 2019

Vínculo y armonía



en un bosque las alas los vínculos
las sombras bajo un cielo protector
musgo en las piedras del bosque
y el ala vertiginosa de un colibrí
sol húmedo los viernes
en el bosque tu silencio y mi silencio
son una cuerda de la que hay que tirar
los animales los ciclos
de la vida anterior y de la nuestra
sonidos ciertos en la noche de los tiempos
del bosque de la utopía probable
-las estaciones del bosque
nuestra mirada al futuro-
donde el río inapelable
las copas mirando a los iguales
esa noche en que todo
es un crepitar de vida
las ramas las hojas las razas los cuerpos
el metabolismo de la aurora frente al sueño
perdido en el bosque en el que
nuestros silencios son un grito
a una altura de rapaces



jueves, 15 de noviembre de 2018

Tinc una cabana




Tinc una cabana allà on el cel
s'esmuny de la ciutat amb ganes
d'assaborir l'olor de la terra mullada.
Ací els núvols demanen torn
a l'aparell de fulles,
els camins és fan quan el nou dia
alça els colors
i la pedra acoloreix els bancals
a cada nova llum.
Rodejada de vaixells i d'arbres
on niuen els ocells sense nom
la meua cabana té les parets
fetes de llibres
i allí dins es pot veure
ara mateix
l'última pel·lícula que va fer
mesos abans de morir
el Harry Dean Stanton.
En aquell tros de temps
vuit de passats i de futurs,
escric poemes
puge i baixe
escales que porten
a llocs quotidians
totalment desconeguts,
contemple el mètode atàvic
que tenen de créixer
les plantes d'exterior,
llance ampolles d'oxigen
amb missatges en llengües extingides
a l'aire creuat d'incerteses,
i torne al meu lloc daurat de rutines
quan els rellotges s'obliden de mi,
banyat en una aigua estranya,
amb els braços com a branques
i un clam al cor que em demana
saltar al darrer minut
d'aquesta espiral que ens degota.


martes, 2 de octubre de 2018

Castell Vell



riff de cigarras
sopor de autopista
el tiempo es un ente cambiante
debajo del castillo
circula una historia por contar



jueves, 12 de julio de 2018

Priorat




El silenci és ampli
com el cel buit de badalls
que travessa un avió
a l'hora indefinida i parell
en què les vinyes componen 
un verd magnífic o daurat.
Silenci d'ocells. Silenci!
Un breu silenci d'insectes
abans de posar-li fi amb aigua
al cicle repetit de les espècies.
La carretera s'enfila
pam a pam per les voreres
que la muntanya dibuixa
en cada replec.
Després de la revolta
torna el silenci i tot
esdevé lleuger com l'aire
plàcid d'aquest primer de juny
on som espectadors insòlits
del miracle del mirall
una nova representació
del sempre comú cicle del temps.



lunes, 11 de diciembre de 2017

Como en un poema de John Berger








Las flores silvestres
que crecen libres y amarillas
en los prados altos.
Un poema de John Berger.
La tormenta tan esperada
con una cerveza en la mano
sentado en una silla de enea.
Agosto menos agosto
y una promesa de regreso
cuando nunca se regresa
a un lugar que ya no es
el mismo lugar.
Ríos que son voces
y voces que son ecos
a los pies marmóreos de la presa.
Una tarde larguísima
mirando en la montaña
un infinito lienzo de tiempo
siempre distinto.
El último rayo de sol
un rastrojo de luz
igual e irrepetible.
Las fauces de la nieve futura
empeñadas en el retorno a los ciclos
como en aquel poema de John Berger.




sábado, 28 de octubre de 2017

Languedoc



El violín de piel de cordero
dos hermanas sobre los soportales
vestidas de azulón
extraen punta de los vellos
dos hermanos rubios
les pasan las páginas
de las partituras
la música es un silencio de domingo
que sobrevuela el tapete
que enmarcan los plataneros.

El sueño resulta marginal
y casi irrelevante
si las salinas disponen
su vestido rosa y no importa
la ausencia de flamencos
o el olor empírico de las algas
descomponiendo su esencia.

Ejercemos la paradoja
le quitamos al amor lo que nos debe
como si fuéramos los últimos
habitantes de la región.

Gravita el cansancio
acecha su ceño
sobre estos ojos de ceniza
la luna será verde
detrás de la torre más alta
y bailaremos
durante unos segundos
para que nada sea lo mismo
a partir de este poema.



martes, 24 de enero de 2017

Las dunas





Imagino las dunas.
Nosotros
cayendo como las hojas,
dándole vuelta a las mangas
de la risa y del daño,
las ciudades ausentes y el mar
a ambos lados.


La arena se vierte limpia
de polvo, limpia de hombres
y su plomo. Un viento
caliente ejerce el flujo
y no hay banderas, sólo
remolinos, descensos, la risa
es una estrofa que esparce
la desidia en los anaqueles.



Si fuéramos niños
- los que no se conocieron
por escasos metros de tiempo -
si lo fuéramos, haríamos
lo que estamos haciendo ahora,
raudos animales con gotas de sal
en las mejillas
bajando o subiendo alturas
como los cuatro años.


Imagino las dunas.
En el balcón de la casa
el viento crea formas y yo
imagino las dunas.





viernes, 20 de enero de 2017

Ritual de lo habitual





El silencio, aquí
tiene vertientes interminables.
Sabe de la inabarcabilidad del tiempo,
su natural estima por los ciclos.


Donde muere una hoja
se alfombra el camino
y el canto de un pájaro anónimo
está pintando de ocres
los árboles en la umbría.


En el lugar en que descansa mi espalda
una suma orgánica de restos
de los días fungibles y su patrimonio
me conecta hacia el centro del planeta.


Con los ojos cerrados, ya no soy,
me acumulo, energía o corriente,
en toda dirección cambiante.

Inútil tratar de comprender el pálpito,
el misterio giratorio, la espiral
que redunda en una raíz,
un caparazón, un verso.


Contemplar la maravilla
en las ruinas o en el paso
de una nube. Subirse a ella
en un descuido del sueño
para escapar del frío y su mecánica.




martes, 13 de diciembre de 2016

El azar lanzaestrellas




En el vórtice telúrico de las repeticiones
el agua ejecuta una danza en alud.


Saben las campanas que el tiempo no se rinde
en ruinas ojerosas se descubre
que el cielo abierto es un bello trasluz.


En el transepto derecho dos cabras
aislan la brecha. El consejo cede espacios
fértiles para la comunicación.


Los homínidos duermen. Hay pinturas
enrejadas, porches con pegatinas de santos,
puertas abiertas de iglesias
y una sobremesa que expira con señales
de prohibido aparcar.


Túmulos esparcidos exigen mirada tenebrista
la luz se recoge a la hora convenida y
no hay guía que muestre una oscuridad
más exacta que la noche de un insecto.


El coche tropieza con formas bajas de estatura
como si no viera más allá de las ciudades
las formas y estructuras que alivian el chirrido rural.


De bruces la noche se aterra
canta un grillo y las dos torres solares
entrelazan sus sombras y es un grito sordo
como una ola de cuando no romper.


Tras el cristal la mullida placidez del texto
una mácula textil hacia la fiebre
enjaezada al recuerdo de un torvo placer.


El azar lanzaestrellas esparce un inédito mantra
humo o polvo, qué más da el nombre del vocablo
que intente describir la maravilla.