Mostrando entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de noviembre de 2015

Varsovia


Como un viajero
miro tras la la ventana.

Varsovia llega donde llegan mis ojos.

Es el momento de levantar una historia que venza al horror por sus tenazas
el momento
de abrazarte y llenar tu vientre
de arena recogida tres paradas después de Ópera Báltica
allí donde no llegan los turistas
ni el ámbar tañido por el golpe seco de la gran campana.

Debe ser agosto pero no importa. 
La tarde se agosta y no duele.
Me dejo anochecer desde lejos.

Los muertos de la Historia me exigen partirme en dos mitades permanentes.
Tanto daño y tanta entrega,
el cielo apaga sus labios,
brindo al norte de una estrella sin puntas
por la revuelta indestructible del amor,
besos como olas erosionando esperas,

andenes como ataúdes,
tu cara y mi cara en una foto de ayer
en una calle de Varsovia que aún no hemos pisado.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Consonantes


Consonantes en mayoría absoluta
calor de voces
rostros en diagonal
iglesias que miran al cielo con detalle
desde los siglos que las moscas van dejando
a la izquierda de edificios expuestos
edificios inquietantes ...... a veces una mirada
deja una mota de duda en los ojos.


Las pisadas redundan
el pavés abrasa
hay piedras desleales
alrededor de cafeteras
mujeres y hombres
.............................. ensayan
el juego implacable del desamor


Hierbas pedestres invaden
la geografía prusiana
del jardinero municipal

flores de plástico
en casas decrépitas
la luz de una alambrada
deshoja la tostada lumbre de un maizal




lunes, 2 de noviembre de 2015

Los tranvías




Los tranvías tienen
un alta capacidad de misterio.
 

Llevan personas a sitios
unen lugares con la ternura
de una hoja caída
en su estación.


Trepan o engullen. Acercan
las tretas arduas del amor. Saben
de viejos y dolor
de puentes que cruzaron
una vez hace ya tiempo
mucho tiempo.
 

La noche les respeta, no duelen
pero atraviesan
como si fueran fósiles vivos
en ciudades dispuestas
a alargar el siglo. Suenan
a voces tibias del pasado
desde la cama sedienta del ahora.