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lunes, 23 de diciembre de 2013

Poetas de guardia: David Franco Monthiel



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LOS QUE SE ALCANTARILLAN CUANDO LAS
RATAS VENCEN,

aquellos que no oyen la sintonía
de angustia en cada ebria multitud.
Los que creen que el hambriento
sólo piden pan.
Aquellos que eligen su mordaza
amparados en el no tengo nada que decir
y en los hijos de la violencia legal.
Los que nos anudan corbatas
como nudos corredizos.
Aquellos que al restallar del látigo
se convierten en barrotes de nuestra jaula.
Los que no ven más allá del fin de la Historia
ni del fin de semana. Aquellos que malversan
bienroban y mejorviven.
Son los que exigirán que caiga sobre nosotros
el estruendo diario de la muerte
que se pasea en silencio por los despachos,
las celdas y las aulas.
Son los que desean barrer nuestras cenizas
bajo la alfombra roja de los palacios.





IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI

Hemos venido para no hacernos los sordos
para golpear desde la palabra
para continuar en pie amándonos
para mirar el rostro de la muerte
y seguir soñando seguir viviendo.
Hemos venido para no regresar
para despertarnos en el paso adelante
y ser cada día un único cuerpo
que desea una luz en carne viva
un verbo de plural desinencia.
Hemos venido para cambiar la vida
Nuestro terror es suave caricia
en sombrío tiempo de mordaces bozales.
Hemos venido para formar parte
para ser poema, para ser trabajo
hemos venido para esperanzarnos
para vivir de nuestras manos
para tener un nombre sin fiebres
deudoras o vómitos mensuales
para ser grito o cuchilla
que desentierre las podridas raíces.
Hemos venido para ser feroces
a pesar de mandíbulas y de segundos despojados
a pesar de domingos asignados a la muerte
Hemos venido para preguntarnos
para vivir a la intemperie
para ser un instante incómodo
en el tiempo pasajero de los ladrones.






LAVORO NERO, V

No es que ellos tensen la cuerda,
los nudos de hierro.
Sucede
que tú aflojas
Y aflojas.
Y no dejas de aflojar
Y ellos la van recogiendo.


DAVID FRANCO MONTHIEL



domingo, 1 de diciembre de 2013

Poetas de guardia: Ana Pérez Cañamares





Soy lista como un ángel
los segundos previos
a escribir el poema.

En el poema soy prudente:
cada verso un tablón
para cruzar el abismo.

Lejos del poema soy torpe
y los recuerdos no traen sabiduría
sino imágenes talladas en granito.

No vuelo, ni ando, ni me hundo.
Escribo palabras como barandillas.
Me asomo desde ellas y no me caigo.


……………….



Ahora lo entiendo. Por mucho
que haga garabatos en la agenda
la vida tiene sus propios planes.

Yo propongo bocetos.
La vida pinta cuadros.
Solo ella tiene todos los colores.



………………..



Anoche me dicté
el mejor poema del mundo.

Era una nana
un manifiesto
un discurso de bienvenida
un homenaje
una canción de amor
un réquiem
el pistoletazo de salida
para la revolución.

Era capaz de aniquilar
en un verso
y de resucitar
en el siguiente.

Pero olvidé escribirlo
y ahora soy la misma persona
escribiendo sobre la impotencia.


…………………..



Ahora los árboles están
en las casas de los ricos.
Como antaño estuvieron
en los patios de mis padres
en los huertos de mis abuelos.

Pero los ricos no conocen
los nombres de los árboles.

De nada sirve encerrar
lo que no nos habla.
Solo poseemos aquello
que nombramos.
Solo nos posee aquello
que escucha su nombre
en nuestra voz.


ANA PEREZ CAÑAMARES
Las sumas y los restos
Devenir el otro, 2013







viernes, 16 de agosto de 2013

Poetas de guardia: Enrique Falcón, 4 poemas de Porción del enemigo




 SALMO 23


El Señor es mi pastor, nada me falta.
Por senderos tranquilos me conduce a la oficina,
sobre el miedo de los pobres me hace recostar
y derrama en mi cabeza perfumes y cosméticos.
Nada se le oculta, ni mi piel ni mis acciones.
Él las hace prosperar en los parques de la Bolsa,
bendice los desahucios desde el banco que dirijo
y proclama un nuevo tiempo en mis nuevas inversiones.
Su vara y sus escaños me dan seguridad.
Desde el parlamento, él obra maravillas.
Protege mis caminos con rebajas fiscales
y aparta de mi vista las presiones del pueblo,
esa terca voluntad a democracia, ese demonio. 



              





MEJORÍA DEL HOMBRE Y DEL RATÓN                       

[de dos noticias simultáneas  - portada y contraportada -
                                         aparecidas en un mismo diario de agosto]



separe el primer pliego     el más exterior
de la edición justo de ayer     el diario
que dejó arrasado en la cesta de camisas
mordedura casi en las horas sin sueño
vuelva usted a prenderlo
y lea las dos cosas:

                                                         en
la portada (- ánguloderecho)
que tratan de comerse sus heces
por no disponer de mejor cosa con que suicidarse
que otros se dan
cabezazos
las cuatro paredes de la celda
     - Guantánamo -              que tres
casi logran ahorcarse con una toalla pequeña
y un cuarto   con un cubierto de plástico
intentó cortarse las venas   (sin éxito):
"las muestras de desesperación son tan humanas
como inhumano el limbo legal en el que se encuentran
los 600 detenidos en la base naval".
- las fuentes consultadas
califican la operación como un experimento del Pentágono.

Hasta ahí.     No siga.
Dele ahora la vuelta a este pliego
papel que en sus manos puede deshacerse
     busque ahora en la contraportada
que acaban de fabricar     (en estados unidos)
un ratón transgénico
que, aunque castrado, tiene la espalda repleta de testículos
- capaces de producir semen de cabra.

Ya sabe usted:     De cabra
- y pare de leer.

Levante la cabeza y mire en su hijo
el juego comenzado a un paso del desastre.
clave sus ojos más allá de su torso
en el punto preciso donde acaba la niebla.
pregúntese entonces
por qué lado     mejorar
el camino blanquecino de toda su especie.

Comience / a hacerlo.






LLUVIA TEMPRANA 
El desastre, la resignación, el deseo de perder
para descansar, no merecen la pena.
(Belén Gopegui: El lado frío de la almohada, 2004)


Esperan que te rindas.

Que devuelvas las canciones a sus cuartos.

Que lenta y pobremente
atiborres sus rincones con cristales

y apartes de tus hijos la visión de una revuelta.

Esperan que claudiques
–seas piel, dentada o marzo.

Que suavemente caigas.
Que así tu rendición.

No les libres de la piedra que respira en tus manos.
No les venzas los ojos.

Nada dice
de la lluvia temprana que va a abatir las puertas,

nada
de ese incendio intacto y por venir.

La tormenta, compañero, llegará.

Contra todos los pronósticos,
menos tarde que temprano,
–seas piel, dentada o marzo–
el ciclo de las lluvias / llegará.





Canción del levantado


No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.



(Enrique Falcón, Porción del enemigo, Calambur, 2013)






sábado, 27 de julio de 2013

Poetas de guardia: Jorge Riechmann


Que estemos
ahora aquí

frente a frente desnudos abrazados
sexo dentro de sexo
piel sabia de otra piel

dos cuerpos como un cielo 
reflejado en un lago

es el suceso más extraordinario
que ha tenido lugar desde el inicio
de los tiempos -unos trece mil quinientos
millones de años, nos dicen los astrónomos-
hasta hoy mismo
hasta ahora y aquí

Todo se conectaba para llegar a esto:
dos cuerpos dialogando en tu cuartito humilde
dos cuerpos en el milagro del abrazo
Barrio Gótico
Barcelona Cataluña España
Europa planeta Tierra Vía Láctea

Todas las palabras forman una cadena
que concluye en un beso ahora aquí

Mi amor
no lo olvidemos
Mi amor
estemos a la altura
del amor

....................



La tierra puede estar temblando ya
olor de azufre en el aire
se diría que las fumarolas avisan
de la erupción volcánica cercana

y sin embargo seguimos absortos 
en lo que de verdad importa:
¿con quién se acuesta la vecina?
¿de qué colo es el coche nuevo de tu padre?
¿qué tal funcione ese smartphone?
¿verdad que mola Jackass en 3D?
¿dónde se abre la siguiente gran ocasión 
para hacer grandes negocios?

Y ahora ya en serio, venga:
¿con quién se está acostando la vecina?


......................



Al fin y al cabo
escribió Galeano
somos lo que hacemos para cambiar lo que somos

El escritor uruguayo
pensaba en la revolución:

ahora lo citan 
los libros de autoayuda


........................



Vivir
a contramuerte

vivir
como si fuese posible
la revolución
la poesía
el amor
la justicia
la paz con la naturaleza
la razón cordial

la vida


.....................



Logitech pone a la venta
su Wireless Mouse M515
capaz de funcionar sin problemas sobre superficies blandas

como el sofá o la almohada

Con su sensor de detección de mano
el ratón solo funciona cuando se empieza a trabajar con él
y se apaga cuando no se utiliza

La carcasa inferior está sellada
para que el polvo del tejido no ensucie
ni bloquee los delicados componentes

Incluye un minúsculo receptor inalámbrico
y dos pilas de larga duración

La propaganda no dice nada
sobre la obsolescencia programada del producto:
pero cabe esperas que funcione sin problemas
al menos durante 48 meses

Cuesta 49'99 euros
(se esperan promociones)

Nuestros sangrientos días:
mercancías mimadas
seres vivos explotados

ellas y ellos 
prescindibles



JORGE RIECHMAN  Poemas lisiados (La Oveja Roja, 2012)




lunes, 8 de julio de 2013

Poetas de guardia: Concha Garcia


Dejando de amar

Ya no le digo te quiero a nadie,
he perdido el sur del vestido y las
costuras se abren, parezco una tela
inflexionada, una rota lana.
Me río de tanta lluvia, a veces
el aliento es iracundo y lunático,
la frescura y el atrevimiento
se han hecho detritus, pondero
por eso todo amor deshilachado,
me aceito de madrugadas pasivas
y al mirar por la ventana se va
aquel dramatismo de antaño,
aquella ira romántica que
ponía un precio a la aventura.



El recuerdo

Una pena repta por su ombligo. Ayer
ayer me dijo oblicuamente amor mío y
hoy, hoy tengo que ser áspera con la memoria,
enlazar las manos con ansiedad, tomar cafés,
hacerme cueva o nimiedad.



Te lo ruego

Me encontré tan menuda, tan
encogida, ovillada en eso
que la taquicardia auguró.
Doce o trece horas de amor desmedido
maldita sea hoy, cómo avanzaba
la sabandija entre mi letargo
haciéndome diminuta
el tiempo crecía. Me puso las manos
encima y me queda
ese temblor.



El efecto de un paisaje



Es la una y treinta
medio cuerpo asomado
a la vida entera. Desapercibo
un raro calambreo que nace
en las piernas. Brilla lo que
queda de luna. Mis oquedades
buscan ritos, mis soledades
están sobre los zapatos
que he deshebillado
porque me ladeaba su presión.
Estoy entera como la vida que miro
como la vida que me deja
me deja medio cuerpo asomado
a ella.



La derrota da pruebas de que estamos vivos



Recuerdo dos horas seguidas.
Luego un abatimiento. Se filtraba
la luz, pero anochecía. Yo era otra.
¿Dónde estará aquella ropa?
Era la misma que soy ahora.
Menos cosas que recordar
menos vida, o más vida, o poca
vida. O ninguna vida por delante
ni hacia atrás. Mi vida. ¿Qué es mi vida?
Estaba sentada en otra silla: lo recuerdo,
estructura de madera recubierta de lona.
Sobre una mesa con el cristal resquebrajado
escribí un poema, ¿o era el mismo
poema? Un ansia de recordar
lo invade todo y decido escribir
cinco o seis poemas más. Me llevan
a raros lugares donde estuve. No sufro.
Sufría. ¿Mejor o peor? Abatimiento
porque recuerdo la misma soledad.
La misma soledad no me convierte en otra persona.
Será ése el hilo, mi fantasma, mi amor,
el que me eleva y me deshace, pero no
me perturba. Sería cuestión
de sentir distintas soledades. Varias soledades.
Que muchas soledades se agolpasen de pronto
para ir al supermercado, o sintiendo
deseos de ir al mar. Que todas las soledades
se dispersaran para confundir ésta: tan real.
Y al ser tantas, podría elegir matices,
colores, estelas: varios poemas para varios estados
y no escribiría el mismo poema
al repetir esta exhalación que sólo oyen
ciertas solitarias al chafar la colilla
con la punta del zapato.



Leve delicadeza



No sé. Abro el buzón. Llegan
aquellas cosas mal puestas
en una silla o sobre ella.
Aturdirme de letras,
vivir tardíamente dos pasos
lo justo para intransitar lo cotidiano.
Verme en el espejo: sí, otro día.
Sí, son varios. Sí, fueron muchos.
No sé. Llegar, doblar la ropa
otear la casa, el interior de la casa,
de soslayo, y a veces de frente
sin dejar de examinarme. Es eso.
Sí es eso. La felicidad no tiene temblores
ni arquea días. Es eso. Fíjate
qué cotidiano. Qué leve delicadeza
casi a solas.




Extravío

Viajamos. En un lugar preciso
inexpresivas bajamos la maleta.
El rumor da paso a la escalera
y después nos rodeamos con los brazos.
Abre una. La otra no sabe
si la emoción durará,
sabe que en el fondo, muy en él,
una lluvia de cosas tontas
comenzará a anegar un poco
la pared. Chiquillería y portazos.
Suave viento que estrena la ciudad.
La silueta de ambas en un futuro
ya lejano. Se deduce en ese instante,
un hermoso minuto, y si la pena
es una alteración depresiva del ánimo
cuando se pierde algo,
la melancolía surge cuando el objeto
extraviado es una misma.



CONCHA GARCÍA

 

domingo, 5 de mayo de 2013

Poetas de guardia: Juan Gelman



“Gotán”


yo no escribí ese libro en todo caso
me golpeaban me sufrían
me sacaban palabras
yo no escribí ese libro entiéndanlo
así, estará mejor o muy peor
visto nomás que la poesía
gira en sus propios brazos nada
teniendo al fin que ver con ella
a ver testículos los míos vuelen
pero a ver si se dejan de doler
hay que dejarme solo furia
bajo mis capas de tabaco
Hay que dormirme el corazón
el dulce no da más
bestias de amor que me lo comen
yo nunca escribí libros




Opinión


Los poemas escritos en
estado de frialdad tienen
una ventaja: están escritos
en estado de frialdad. El odio
del vecino no entra ahí, ni el vecino
atado a su odio y
se puede alabar las bellezas del paisaje.
Alabar es una palabra rara, lleva
del ala al bar donde
el estaño está mudo.
Los poemas sin sangre
tienen una ventaja:
no tienen sangre, ni
sacudones mortales o inmortales, ni
la imperfección, la suciedad
de todos. Eso cae y nada
perturba a la tierra.
A los poetas que practican esa visión y
sin duda escriben hermosos poemas,
habría que levantarles una estatua
ciega que no se vea.
Es bello su no estar.
Todo está bien afuera
de todo lo que está mal, intocado y
lejos de la escritura, lejos,
en un canto bajito.




Ausencia de amor

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme 
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.




El juego en que andamos



Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos, 
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría 
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría 
este amor con que odio, 
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores, 
que me juego la muerte.




La economía es una ciencia

En el decenio que siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura
en todos los países considerados
o sea
tu país
mí país
los países que crecían entre tu alma y mi alma 
de repente duraban un instante y antes de irse
o desaparecer dejaban caer sábanas 
llenas de nuestros sexos 
que salían volando alrededor como perdices.
¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor 
dejábamos nuestros sexos allí,
y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas?
Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas 
con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada 
no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros 
para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios para encerrarla
como le pasó a Don Francisco
que así pudo cruzar el agua fría de la muerte.
Es bien raro eso de nuestros sexos volando
pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo
y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo otro amor,
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban
y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas por el fuego
y se querían morir de nuevo 
buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
y nunca más los volvíamos a ver para entender
estudio los índices de la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal de las inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso
otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada.
La economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,
el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes,
eso no le da dicha ni desdicha
en medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones.
Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo
mejor dicho
de más allá todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas como jugos de la noche.



JUAN GELMAN


miércoles, 17 de abril de 2013

Poetas de guardia: José Emilio Pacheco



A quien pueda interesar

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía
A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo
La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida




Indeseable


No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.




Fin de siglo


«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
 ¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
 a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
 no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
 No quiero nada para mí:
 sólo anhelo
 lo posible imposible:
 un mundo sin víctimas.
Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo
con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
 no me dejan cerrar los ojos




Dichterliebe


La poesía tiene una sola realidad: el sufrimiento.
Baudelaire lo atestigua, Ovidio aprobaría
afirmaciones semejantes.
Y esto por otra parte garantiza
la supervivencia amenazada de un arte
que pocos leen y al parecer
muchos detestan, 
como una enfermedad de la conciencia, un regazo
de tiempos anteriores a los nuestros,
cuando la ciencia cree disfrutar
del monopolio entero de la magia.


José Emilio Pacheco




lunes, 25 de febrero de 2013

Poetas de guardia: Canto a nuestra posición, de Roque Dalton


A Otto René Castillo 

Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes, 
los académicos polvorientos, afines de las arañas, 
los nuevos escritores asalariados, 
que suspiran porque la metafísica de los caracoles 
les cubra la impudicia: 
¿Qué hacéis vosotros de nuestra poesía azucarada y virgen? 
¿Qué, del suspiro atroz y los cisnes purísimos? 
¿Qué, de la rosa solitaria, del abstracto viento? 
¿En qué grupo os clasificaremos? 
¿En qué lugar os encasillaremos? 
Y no decimos nada. 
Y no decimos nada. 
Y no decimos nada. 
Porque aunque no digamos nada, 
los poetas de hoy estamos en un lugar exacto: 
estamos 
en el lugar en que se nos obliga 
a establecer el grito. 
(Ah, como me dan risa los antiguos poetas 
empecinados en vendarse los ojos 
y en embadurnar de pétalos y de pajarillos famélicos 
la giba del dolor anonadante 
que se encarama sólida 
encima del hombro positivo universal 
desde el primer amanecer y el primer viento, 
y que se olvidaron del hombre) 
Estamos 
en el lugar exacto que la noche precisa 
para ascender al alba. 
(Muchos poetas inclinaron sus insomnios antiguos 
sobre la fácil almohada azul de la tristeza. 
Construyeron ciudades y astros y universos 
sobre la anatomía mediocre 
de un nido de muñecas cristalinas 
y exiliaron la voz elemental 
hasta planos altísimos, desnudos 
de la raíz vital y la esperanza. 
Pero se olvidaron del hombre.) 
Estamos 
en el lugar donde se gesta definitivamente 
la alegría total que se atará a la tierra. 
(Ay, poetas, 
¿Cómo pudisteis cantar infamemente 
a las abstractas rosas y a la luna bruñida 
cuando se caminaba paralelamente al litoral del hambre 
y se sentía el alma sepultada 
bajo un volcán de látigos y cárceles, 
de patrones borrachos y gangrenas 
y oscuros desperdicios de vida sin estrellas? 
Gritasteis alegría 
sobre un hacinamiento de cadáveres, 
cantasteis al plumaje regalón 
y las ciudades ciegas, 
a toda suerte de tísicas amantes; 
Pero os olvidasteis del hombre). 
Estamos 
en el lugar donde comienza el astillero 
que va a inundar los mares con sonrisas lanzadas. 

(Ay, poetas que os olvidasteis del hombre, 
que os olvidasteis 
de lo que duelen los calcetines rotos, 
que os olvidasteis 
del final de los meses de los inquilinos, 
que os olvidasteis 
del proletario que se quedó en una esquina 
con un bostezo eterno inacabado, 
lleno de balas y sin sangre, 
lleno de hormigas y definitivamente sin pan, 
que os olvidasteis 
de los niños enfermos sin juguetes, 
que os olvidasteis 
del modo de tragar de las más negras minas, 
que os olvidasteis 
de la noche de estreno de las prostitutas, 
que os olvidasteis de los choferes de taxi vertiginosos, 
de los ferrocarrileros 
de los obreros de los andamios, 
de las represiones asesinantes 
contra el que pide pan 
para que no se le mueran de tedio 
los dientes en la boca, 
que os olvidasteis 
de todos los esclavos del mundo, 
ay, poetas, 
¡como me duelen 
vuestras estaturas inútiles!) 

Estamos en el lugar en que se encuentra el hombre. 
Estamos en el lugar en que se asesina al hombre, 
en el lugar 
en que los pozos más negros se sumergen en el hombre. 
Estamos con el hombre 
porque antes muchísimo antes que poetas 
somos hombres. 
Estamos con el pueblo, 
porque antes, muchísimo antes que cotorros alimentados 
somos pueblo. 
Estamos con una rosa roja entre las manos 
arrancada del pecho para ofrecerla al hombre! 
¡Estamos con una rosa roja entre las manos 
arrancada del pecho para ofrecerla al hombre! 
¡Estamos con una rosa roja entre las manos 
arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo! 
¡Estamos con una rosa roja entre las manos 
arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo! 

Roque Dalton

jueves, 29 de noviembre de 2012

Poetas de guardia: Cara o cruz, de León Felipe



Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy príncipe esperado
o príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción...
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?...
Mi vida está en el aire dando vueltas.

¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!
¿Cara o cruz?...

 


¡Cruz!
Perdí... Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
     han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
     y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve
     como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuerte
    que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo;
    tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente -filósofos, escuchad esto bien-,
detrás de mi frente hay un viejo dragón :
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo y está aquí, aquí, aquí...
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina...
Yo no soy nadie, filósofos...
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.


León Felipe
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Poetas de guardia: Roberto Fernández Retamar





Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

 
Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando
supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí,
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.



…………………



El otro

 
Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?


……………………….



Felices los normales

 
Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.



………………………..



Un hombre y una mujer

                                                                               ¿Quién ha de ser?
                                                                 Un hombre y una mujer
                                                                                  Tirso de Molina


Si un hombre y una mujer atraviesan calles que nadie ve
                sino ellos,
calles populares que van a dar al atardecer, al aire,
con un fondo de paisaje nuevo y antiguo más parecido
a una música que a un paisaje;
si un hombre y una mujer hacen salir árboles a su paso,
y dejan encendidas las paredes,
y hacen volver las caras como atraídas por un toque de
                trompeta
o por un desfile multicolor de saltimbanquis;
si cuando un hombre y una mujer atraviesan se detiene
la conversación del barrio,
se refrenan los sillones sobre la acera, caen los llaveros
                de las esquinas,
las respiraciones fatigadas se hacen suspiros:
¿es que el amor cruza tan pocas veces que verlo es motivo
de extrañeza, de sobresalto, de asombro, de nostalgia,
como oír hablar un idioma que acaso alguna vez se ha
                sabido
y del que apenas quedan en las bocas
murmullos y ruinas de murmullos?



sábado, 8 de septiembre de 2012

Poetas de guardia: Nicanor Parra, "Manifiesto" y "Versos sueltos"


Manifiesto

Señoras y señores 
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar 
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos
La poesía de gafas oscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto 
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y se dispersaron 
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es otra cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron 
Se declararon de palabra y de hecho 
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural 
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros 
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
«Libertad absoluta de expresión».
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros 
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes 
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón 
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.


.....



Versos sueltos


Un ojo blanco no me dice nada
Hasta cuándo posar de inteligente
Para qué completar un pensamiento
¡Hay que lanzar al aire las ideas!
El desorden también tiene su encanto
Un murciélago lucha con el sol:
La poesía no molesta a nadie
Y la fucsia parece bailarina.

La tempestad si no es sublime aburre
Estoy harto del dios y del demonio
¿Cuánto vale ese par de pantalones?
El galán se libera de su novia
Nada más antipático que el cielo
Al orgullo lo pintan de pantuflas:
Nunca discute el alma que se estima.
Y la fucsia parece bailarina.

El que se embarca en un violín naufraga
La doncella se casa con un viejo
Pobre gente no sabe lo que dice 
Con el amor no se le ruega a nadie: 
En vez de leche le salía sangre 
Sólo por diversión cantan las aves. 
Y la fucsia parece bailarina. 

Una noche me quise suicidar 
El ruiseñor se ríe de sí mismo 
La perfección es un tonel sin fondo 
Todo lo transparente nos seduce: 
Estornudar es el placer mayor 
Y la fucsia parece bailarina. 

Ya no queda muchacha que violar 
En la sinceridad está el peligro 
Yo me gano la vida a puntapiés 
Entre pecho y espalda hay un abismo 
Hay que dejar morir al moribundo:
Mi catedral es la sala de baño 
Y la fucsia parece bailarina.

Se reparte jamón a domicilio 
¿ Puede verse la hora en una flor? 
Véndese crucifijo de ocasión 
La ancianidad también tiene su premio 
Los funerales sólo dejan deudas: 
Júpiter eyacula sobre Leda 
Y la fucsia parece bailarina.

Todavía vivimos en un bosque 
¿No sentís el murmullo de las hojas? 
Porque no me diréis que estoy soñando 
Lo que yo digo debe ser así
Me parece que tengo la razón 
Yo también soy un dios a mi manera 
Un creador que no produce nada:
Yo me dedico a bostezar a full 
Y la fucsia parece bailarina.




Nicanor Parra