Me bastaba con saberla firme,
radicalmente inconclusa,
savia en los tallos
que pergeñan la ponzoña
-dulce muerte enajenada-
del sueño que sucede
sinuoso al estallido.
Ulula la fuente sin plaza.
Me basta con rozar
su desnudez austral.
Escribo con la mano que te toca.
Disparo palabras en cascada:
como aldaba indecisa
brota en azahar la fuente,
tus muslos como ascuas
cóncavo amor
convexa vida
Escribo porque el mundo se compone
de espanto y arrebato.
Caen las rosas y yo anoto:
ilusos los naufragios.
La noche es un manto horizontal
con chirridos y preguntas.
Descifro su acertijo
con verbos inconjugados
en efímero presente.
El desamor ya batió sus alas, y yo,
tercamente enamorado,
resistente en la colina,
tecleo:
Escribo porque no sé
decírselo a tus ojos.
